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Fotografía dron de la basílica de Nuestra Señora de Monligeon, en Francia clemMtravel - Shutterstock

Los caminos de los muertos: Montligeon y los difuntos olvidados

Cada noviembre, la basílica de Nuestra Señora de Montligeon, en la región francesa del Perche, acoge a numerosos peregrinos que llegan con los nombres de sus familiares fallecidos. Algunos han perdido recientemente a una persona querida; otros desean recordar a quienes murieron hace muchos años. Participan en las celebraciones religiosas, rezan por ellos y los encomiendan a una fraternidad espiritual que reúne a vivos y difuntos de todo el mundo.

Pero en Montligeon también se reza por personas a las que nadie conoció, por aquellos cuyos nombres se han perdido con el paso de las generaciones o que ya no tienen familiares que se acuerden de ellos. Es una de las particularidades de este santuario, que se presenta como un centro internacional de oración por los difuntos y de esperanza cristiana.

La enorme basílica neogótica que se levanta entre los bosques y campos de Normandía puede sorprender a quien llega por primera vez a La Chapelle-Montligeon, una pequeña localidad del departamento de Orne. Sus dos torres parecen desproporcionadas para el tamaño de la población, pero su presencia se explica por una historia extraordinaria.

A diferencia de otros grandes santuarios marianos, Montligeon no nació de unas apariciones de la Virgen ni de un acontecimiento milagroso. Su origen se encuentra en la preocupación de un sacerdote por las almas de los muertos olvidados y en su determinación de convertir aquella inquietud en una obra que también ayudara a los vivos.

El sacerdote que quiso ayudar a los muertos y dar trabajo a los vivos

Paul-Joseph Buguet nació en 1843 en Bellavilliers, una localidad de Normandía. Hijo de un fabricante de zuecos y de una hilandera, conoció desde pequeño el mundo rural y las dificultades de las familias trabajadoras. Fue ordenado sacerdote en 1866 y, después de ejercer su ministerio en distintas parroquias, llegó en 1878 a La Chapelle-Montligeon.

Dos años antes había sufrido una pérdida que marcaría profundamente su vida. Su hermano Auguste había muerto en un accidente laboral el 1 de noviembre de 1876, precisamente el día de Todos los Santos. La muerte de su hermano y su preocupación por el destino de las almas de los difuntos contribuyeron a orientar una iniciativa que comenzaría a desarrollar años después.

Al llegar a Montligeon encontró una parroquia empobrecida, donde escaseaban las oportunidades de trabajo. La transformación de la economía rural y la emigración hacia las ciudades estaban afectando a muchas localidades francesas. Buguet quería encontrar una manera de mejorar las condiciones de vida de sus feligreses, pero al mismo tiempo sentía una creciente preocupación por quienes habían muerto sin que nadie rezara por ellos.

En 1884, con la aprobación del obispo de Séez, fundó una asociación dedicada a la liberación de las almas del purgatorio, especialmente de las que consideraba más abandonadas. Su propósito era crear una comunidad de oración capaz de mantener vivo el recuerdo espiritual de los difuntos, incluso después de que hubieran desaparecido de la memoria de sus descendientes.

La obra fue creciendo y pronto comenzó a atraer peregrinos. En 1887 organizó la primera peregrinación dedicada a las almas del purgatorio y puso en marcha una imprenta para proporcionar empleo a los habitantes de la región.

La imprenta se convirtió en una pieza fundamental de su proyecto. En ella se elaboraban publicaciones y materiales destinados a dar a conocer la asociación, que empezaba a extenderse fuera de Francia. La actividad editorial generaba puestos de trabajo y contribuía a financiar una iniciativa religiosa cada vez más ambiciosa.

Para conseguir apoyos, el sacerdote emprendió numerosos viajes por Francia y otros países europeos, difundiendo su asociación y solicitando donaciones. Su incansable actividad le valió el curioso sobrenombre de commis voyageur des âmes du purgatoire, algo así como «viajante de comercio de las almas del purgatorio».

El crecimiento de la obra hizo que la pequeña iglesia parroquial resultara insuficiente. Buguet decidió entonces impulsar la construcción de un gran templo que pudiera acoger a los peregrinos y convertirse en el centro de aquella fraternidad internacional.

La primera piedra de la futura basílica fue bendecida en 1896 y el edificio recibió su consagración en 1911. Buguet murió en Roma en 1918, después de haber dedicado buena parte de su vida a una iniciativa que había sobrepasado ampliamente los límites de su pequeña parroquia. Sus restos descansan hoy en la cripta de Montligeon.

 

Our Lady the Liberator, a monumental statue inside the Basilica of Montligeon
Nuestra Señora Liberadora, estatua monumental en el interior de la basílica de Montligeon. Isogood_patrick / Shutterstock.com

Una basílica para quienes no tienen tumba que visitar

La basílica de Nuestra Señora de Montligeon conserva numerosos elementos que permiten comprender la espiritualidad de su fundador. Su arquitectura neogótica, las vidrieras y la amplitud de sus espacios responden al propósito de crear un gran centro de peregrinación dedicado a la oración por los difuntos.

Uno de sus elementos más significativos es la monumental imagen de Nuestra Señora Liberadora, realizada en Roma por el escultor italiano Giulio Tadolini. La Virgen aparece sosteniendo al Niño Jesús y, a sus pies, dos figuras femeninas representan simbólicamente dos estados de una misma alma.

A un lado, una figura permanece encadenada, representando la purificación del purgatorio. Al otro, la misma alma aparece liberada y recibe del Niño Jesús la corona de la gloria. La escultura expresa visualmente la esperanza que da sentido al santuario: según la doctrina católica, las almas que atraviesan la purificación están destinadas a alcanzar la plena comunión con Dios.

La tradición de rezar por los difuntos tiene profundas raíces en el cristianismo. En la Iglesia católica se vincula a la doctrina de la comunión de los santos, según la cual existe una unión espiritual entre los fieles que viven en la tierra, quienes se purifican después de la muerte y quienes ya participan de la gloria celestial.

La oración por las almas del purgatorio expresa la creencia de que los vivos pueden interceder por los difuntos. Por eso, en Montligeon, el gesto más importante no consiste en visitar una sepultura, sino en participar en la oración comunitaria.

Desde 1884, el santuario mantiene la denominada misa perpetua, una celebración diaria de la Eucaristía por todas las personas, vivas o difuntas, inscritas en su fraternidad espiritual. La inscripción es permanente y permite encomendar a un familiar, a un amigo o a cualquier persona a esa oración.

Con el paso de los años, la Fraternidad de Montligeon ha llegado a reunir a varios millones de miembros. Los nombres se conservan en unos registros depositados en el interior de la basílica, dentro de un gran armario llamado obituaire, que mide casi ocho metros de altura. Cada año, al terminar noviembre, se incorpora solemnemente el registro de las nuevas inscripciones.

Este enorme archivo constituye uno de los elementos más singulares del santuario. Conserva la memoria de personas fallecidas hace generaciones, pero también de quienes permanecen vivos y desean confiarse a la oración de la fraternidad. Junto a ellas, Montligeon mantiene expresamente su compromiso de rezar por aquellos difuntos cuyos nombres nadie recuerda.

Noviembre, el mes de las Peregrinaciones del Cielo

La actividad espiritual de Montligeon se desarrolla durante todo el año, pero noviembre es su momento más importante. Coincidiendo con la solemnidad de Todos los Santos y la conmemoración de los Fieles Difuntos, el santuario organiza las llamadas Pèlerinages du Ciel, o Peregrinaciones del Cielo.

En 2026 están previstas seis jornadas de peregrinación, los días 1, 2, 8, 15, 22 y 29 de noviembre. Cada una incluye celebraciones eucarísticas, oraciones, momentos de enseñanza y la posibilidad de recibir el sacramento de la reconciliación. Las principales ceremonias también pueden seguirse por internet.

Entre las prácticas de estas jornadas destaca la promesa de oración que algunos miembros de la fraternidad realizan durante las vísperas. Mediante ella se comprometen a ofrecer sus oraciones y acciones por las almas del purgatorio, participando así de una tradición que se remonta a la fundación de la obra.

Pero las Peregrinaciones del Cielo también cumplen una función de acompañamiento humano. Muchas de las personas que llegan a Montligeon atraviesan un proceso de duelo y encuentran en las celebraciones un espacio donde recordar a sus familiares y compartir una experiencia que, en otras circunstancias, suele vivirse de manera privada.

El santuario organiza además retiros y encuentros relacionados con la muerte, el duelo y la esperanza cristiana. Su propuesta espiritual se dirige a personas de distintas edades y situaciones, tanto a creyentes practicantes como a quienes buscan respuestas después de una pérdida.

La dimensión internacional de Montligeon se ha extendido mucho más allá de Francia. Grupos de oración vinculados a su fraternidad se reúnen en distintos países de Europa, América, África y Asia, manteniendo una red espiritual que continúa la iniciativa emprendida por Buguet en el siglo XIX.

 

Interiors and decoration of the Basilica of Our Lady of Montligeon
Interiores y decoración de la Basílica de Nuestra Señora de Montligeon. Isogood_patrick / Shutterstock.com

Cómo peregrinar hoy a Nuestra Señora de Montligeon

El Santuario de Nuestra Señora de Montligeon se encuentra en el departamento de Orne, en Normandía, dentro del Parque Natural Regional del Perche, aproximadamente a 150 kilómetros al oeste de París en línea recta.

La basílica está abierta durante todo el año y puede visitarse tanto por motivos religiosos como por su interés histórico y arquitectónico. Además de contemplar la imagen de Nuestra Señora Liberadora y las vidrieras, los visitantes pueden conocer la cripta donde descansa el fundador. Para acceder a ella es necesario solicitar la llave en recepción.

El santuario dispone también de recorridos de oración por sus jardines, entre ellos un Camino de la Luz dedicado a la Resurrección y un Camino de Consolación relacionado con el recuerdo de los niños fallecidos antes de nacer. Para quienes deseen permanecer varios días, ofrece alojamiento en habitaciones y casas destinadas a peregrinos individuales, familias y grupos.

Las Peregrinaciones del Cielo de noviembre están abiertas a los visitantes y la participación en las celebraciones religiosas es gratuita. No es necesario reservar para asistir a misa, aunque sí conviene contactar previamente con el santuario para organizar el alojamiento, las comidas o la llegada de grupos.

Toda la información sobre los horarios, las celebraciones y las posibilidades de estancia se encuentra en la web oficial del santuario, disponible en español. Para las peregrinaciones de noviembre de 2026 puede consultarse también el programa específico de las Peregrinaciones del Cielo.

Más de 140 años después de su fundación, Montligeon sigue respondiendo a la preocupación que movió al padre Buguet. La basílica que aquel sacerdote levantó entre los campos de Normandía conserva así una vocación poco habitual entre los lugares de peregrinación: mantener una oración permanente que no dependa de la existencia de una tumba, de la cercanía de una familia ni siquiera de la supervivencia de un nombre, sino de la convicción cristiana de que el olvido humano no tiene por qué ser la última palabra sobre la existencia de una persona.

 

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