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Estupa Dhamek en Sarnath, Varanasi. Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y lugar religioso budista en la India. Abhishek Sah Photography - Shutterstock

El giro de la rueda: Sarnath y el primer sermón del Buda

Al norte de la bulliciosa ciudad de Varanasi, en el estado indio de Uttar Pradesh, se encuentra Sarnath: una tranquila zona arqueológica que marca el inicio de una de las tradiciones filosóficas más influyentes de la historia. Aquí, en el siglo V a. C., Siddhartha Gautama, recién iluminado bajo el árbol Bodhi en Bodh Gaya, pronunció su primer sermón ante cinco ascetas que habían sido sus compañeros en la austeridad.

Este acontecimiento, conocido en la tradición budista como el Dhammacakkappavattana Sutta, o “Puesta en movimiento de la Rueda de la Ley (Dharma)”, estableció los cimientos de su enseñanza y simbolizó el comienzo del giro de la Rueda del Dharma.

En el pensamiento budista, la Rueda del Dharma (Dharmachakra) representa la enseñanza del Buda y el movimiento perpetuo de la sabiduría espiritual. Su giro evoca la transmisión del conocimiento que conduce a la liberación del sufrimiento, mientras que sus ocho radios aluden al Noble Sendero Óctuple, guía esencial hacia la comprensión, la conducta ética y la sabiduría liberadora. Decir que el Buda “puso en movimiento la rueda del Dharma” significa que su enseñanza empezó a girar en el mundo, extendiéndose más allá del tiempo y de las fronteras culturales.

El lugar de Sarnath

En tiempos del Buda, Sarnath era conocido como Isipatana, “el lugar donde descendieron los sabios (rishis)”, un bosque monástico vinculado a antiguos videntes.
Hoy, el sitio arqueológico es un sereno conjunto de ruinas, estupas y cimientos monásticos rodeados de parques y museos.

El monumento más destacado es la estupa de Dhamekh, una estructura cilíndrica de ladrillo y piedra de unos 34 metros de altura y 28 de diámetro. Su tambor inferior, decorado con motivos florales y geométricos, pertenece al periodo Gupta (siglos IV–VI d. C.), aunque su núcleo podría conservar restos de una estructura maurya anterior.

Cerca se hallan los restos de la estupa de Dharmarajika, atribuida al emperador Ashoka (siglo III a. C.), quien erigió pilares y estupas para conmemorar los lugares vinculados a la vida del Buda. Uno de esos pilares ashokanos se conserva en fragmentos en Sarnath; su fuste se resguarda en el museo cercano. El capitel original de los cuatro leones, dispuestos espalda con espalda sobre un ábaco circular con ruedas y animales, fue adoptado en 1950 como emblema nacional de la India, testimonio del simbolismo perdurable de Sarnath.

 

Sarnath ancient ruins in Varanasi, India
Antiguas ruinas de Sarnath en Varanasi

El sermón: Poner en movimiento la rueda

El primer sermón del Buda a sus cinco discípulos —conservado en pali, sánscrito y posteriores traducciones— expone la estructura central del pensamiento budista.
Su escenario era modesto: cinco mendigos en un parque de ciervos; su alcance, inmenso. En él se establecen el Camino Medio, las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Sendero Óctuple.

Rechazando tanto la autoindulgencia como la mortificación extrema, el Buda enseñó que la liberación surge de un camino equilibrado entre ambos. Este Camino Medio se convirtió en la columna ética y contemplativa de su enseñanza, marcando un giro decisivo respecto a la ortodoxia ritual y a los movimientos ascéticos de su tiempo.

El sermón prosigue con las Cuatro Nobles Verdades: La verdad del sufrimiento (dukkha): la existencia, condicionada por el deseo y la impermanencia, conlleva insatisfacción; la verdad del origen del sufrimiento: el deseo (tanha), nacido del apego y la ignorancia, perpetúa el ciclo del renacimiento; la verdad del cese del sufrimiento: la liberación (nirvana) es posible cuando el deseo se extingue; la verdad del camino que conduce al cese del sufrimiento: el Noble Sendero Óctuple, que comprende recta visión, intención, palabra, acción, modo de vida, esfuerzo, atención y concentración.

En este primer discurso, el Buda no presentó el Dharma como una revelación divina, sino como un descubrimiento: una verdad intemporal accesible mediante la comprensión y la práctica ética. Sus cinco oyentes, conmovidos por la claridad de la exposición, alcanzaron los primeros grados del despertar, formando así el núcleo de la primera comunidad budista (sangha).

Capas históricas y memoria arqueológica

Con el paso de los siglos, Sarnath se convirtió en un floreciente centro monástico y académico, especialmente bajo los Maurya, Kushan y Gupta. Peregrinos chinos como Faxian (siglo V d. C.) y Xuanzang (siglo VII d. C.) describieron una ciudad con numerosos monasterios, estupas y miles de monjes dedicados al estudio de las distintas escuelas de filosofía budista.

 

The giant Buddha statue at Wat Thai Sarnath
La estatua gigante de Buda en Wat Thai Sarnath

El declive del lugar comenzó tras el siglo XII d. C., cuando las convulsiones políticas del norte de la India llevaron al abandono o destrucción de las instituciones monásticas. Sarnath fue redescubierto en el siglo XIX gracias a las excavaciones de Alexander Cunningham y otros arqueólogos británicos, que sacaron a la luz la estupa de Dhamekh, los restos de los monasterios y las inscripciones que confirmaron su identificación con el antiguo Isipatana.

Hoy, Sarnath es a la vez parque arqueológico y lugar de peregrinación viva. Los visitantes encuentran monjes con túnicas azafrán o granate girando en torno a las estupas, grupos escolares en el museo y peregrinos internacionales meditando bajo árboles descendientes del Bodhi original. Aun así, el ambiente conserva una quietud deliberada, un contraste sereno con la intensidad sensorial de la cercana Varanasi.

Un legado que sigue girando

El primer sermón de Sarnath representa un momento de formulación racional más que de revelación, una enseñanza sobre el sufrimiento humano y la posibilidad de su superación. Su fuerza duradera radica en su claridad y universalidad: un análisis de la mente y la conducta que trasciende fronteras religiosas.

Para los viajeros contemporáneos, Sarnath ofrece tanto profundidad histórica como silencio contemplativo. Sus vestigios —los cimientos de las estupas, el pilar ashokano, los objetos del museo— anclan una memoria de búsqueda que comenzó hace veinticinco siglos.

Ya se contemple como sitio de fe, filosofía o patrimonio de la humanidad, Sarnath sigue siendo el lugar donde la rueda de la comprensión comenzó a girar y donde la reflexión sobre el sufrimiento y la libertad halló su primera forma.

 

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