Este artículo ha sido escrito en coautoría por Inma Álvarez y Jean-Pierre Fava (VisitMalta).
La ruta Peregrinatio Sancti Pauli Apostoli 60AD atraviesa Malta siguiendo las huellas —reales, simbólicas y legendarias— del naufragio de Pablo de Tarso narrado en los Hechos de los Apóstoles. Entre acantilados, bahías y antiguos caminos de piedra dorada, el itinerario culmina en Mdina, la antigua capital de la isla.
Allí, en el corazón de la llamada “ciudad silenciosa”, se alza la Catedral Metropolitana de San Pablo, un edificio donde el barroco maltés convive con relatos que mezclan memoria histórica, tradición cristiana y mitología local.
La ciudadela sobre la colina
Llegar a Mdina después de recorrer los lugares asociados al paso del apóstol por Malta produce una sensación particular. La ciudad aparece elevada sobre una colina, protegida por murallas y atravesada por callejuelas estrechas donde el tiempo parece haberse detenido.
A diferencia de La Valeta, abierta al mar y marcada por el dinamismo de los Caballeros de San Juan, Mdina conserva un aire introspectivo. No es extraño que precisamente aquí la tradición haya situado uno de los episodios más importantes del cristianismo maltés: el encuentro entre Pablo y Publio, gobernador romano de la isla.

Según la tradición local, después del naufragio ocurrido en torno al año 60 d.C., Pablo fue llevado ante Publio tras impresionar a los habitantes de Malta con varios milagros. El más célebre fue la curación del padre del gobernador, enfermo de fiebre.
A partir de ese episodio, la leyenda sostiene que Publio abrazó el cristianismo y se convirtió en el primer obispo de Malta. La historia ha sido repetida durante siglos en sermones, crónicas y celebraciones populares, hasta integrarse profundamente en la identidad cultural maltesa.
La casa de Publio
La catedral de Mdina se levanta precisamente sobre el lugar donde, según esta tradición, estuvo el palacio de Publio. Los historiadores advierten que no existe una confirmación arqueológica definitiva de esta identificación, aunque la presencia de restos de una domus romana bajo el templo ha contribuido a reforzar el imaginario colectivo. En la cripta todavía pueden verse vestigios antiguos que alimentan la idea de una continuidad simbólica entre la Malta romana y la Malta cristiana.
Más allá de la exactitud histórica, estas narraciones forman parte de lo que algunos estudiosos llaman las “mitologías paulinas” de Malta: un conjunto de relatos que ayudaron a construir la memoria espiritual de la isla. En Malta, Pablo no es solo una figura bíblica; es también un personaje cultural, asociado al origen mismo del cristianismo local y a una idea de protección providencial sobre el archipiélago.
Una joya barroca
La actual catedral es mucho más reciente que esas leyendas. El edificio medieval que existía en Mdina desde el siglo XII quedó gravemente dañado por el terremoto de Sicilia de 1693, una catástrofe que afectó a buena parte del Mediterráneo central. Tras el desastre, las autoridades eclesiásticas decidieron levantar un nuevo templo prácticamente desde cero.
La tarea fue confiada al arquitecto maltés Lorenzo Gafà, figura fundamental del barroco local. Entre 1696 y 1705, Gafà diseñó una catedral monumental inspirada en modelos italianos, con planta de cruz latina, fachada simétrica y una gran cúpula que domina el perfil urbano de Mdina.
Desde el exterior, el edificio transmite una sobriedad elegante. La piedra caliza dorada típica de Malta adquiere distintos tonos según la hora del día, especialmente al atardecer. La fachada está flanqueada por dos campanarios gemelos y presidida por un gran escudo episcopal que recuerda la importancia histórica del templo como sede metropolitana de la isla.
Sin embargo, el verdadero impacto llega al atravesar las puertas de la catedral. El interior despliega toda la teatralidad del barroco mediterráneo: mármoles policromados, columnas rojizas, dorados, bóvedas pintadas y una iluminación cuidadosamente diseñada para dirigir la mirada hacia el altar mayor. El visitante percibe inmediatamente que el arte aquí no fue concebido solo como ornamentación, sino como una experiencia emocional.
Obras de arte
La obra central del templo es La Conversión de San Pablo, pintada en 1682 por Mattia Preti, uno de los grandes maestros del barroco italiano y figura esencial en la historia artística de Malta. El lienzo domina el altar mayor y representa el instante dramático en que Saulo cae del caballo cegado por la luz divina camino de Damasco. Detrás del altar, otro fresco del mismo artista muestra el naufragio del apóstol, conectando visualmente la historia bíblica universal con el paisaje maltés.
Las bóvedas de la nave central fueron decoradas a finales del siglo XVIII por los hermanos Vincenzo, Antonio y Francesco Manno, quienes narraron episodios de la vida de Pablo mediante grandes composiciones llenas de movimiento y color. En las capillas laterales destacan las intervenciones de Francesco Zahra, especialmente el Altar del Reposo y las incrustaciones marmóreas de la capilla del Crucifijo.
Uno de los elementos más sorprendentes para muchos visitantes es el pavimento funerario. El suelo entero de la catedral está cubierto por lápidas de mármol decoradas con escudos heráldicos, símbolos religiosos e inscripciones dedicadas a obispos, nobles y canónigos. Cada losa funciona como una pequeña obra de arte y, en conjunto, forman una especie de mosaico memorial que recuerda inevitablemente a la Co-Catedral de San Juan en La Valeta. Caminar por la nave implica también recorrer siglos de historia maltesa inscritos bajo los pies.
Pero la Catedral de Mdina no es únicamente un monumento histórico. Sigue siendo un espacio vivo, profundamente vinculado a las celebraciones populares de Malta. Cada 25 de enero se celebra la fiesta de la Conversión de San Pablo, mientras que el 29 de junio tiene lugar L-Imnarja, la gran festividad dedicada a San Pedro y San Pablo. Durante esas jornadas, las calles de Mdina y Rabat se llenan de música, luces y procesiones que muestran hasta qué punto la figura del apóstol continúa formando parte de la identidad cultural de la isla.
Una guía para visitar este lugar
Para el viajero contemporáneo, la visita resulta relativamente sencilla. Desde La Valeta se puede llegar en autobús público hasta la entrada de Mdina, y desde allí caminar hasta la plaza de San Pablo. La catedral y el museo anexo suelen recorrerse en una o dos horas, aunque muchos visitantes deciden quedarse más tiempo explorando las murallas y las callejuelas de la antigua capital.
El museo catedralicio merece una atención especial. Alberga colecciones de plata litúrgica, archivos históricos y diversas piezas artísticas relacionadas con la historia religiosa de Malta. Para quienes siguen la Peregrinatio Sancti Pauli Apostoli 60AD, este espacio ofrece además una oportunidad de comprender cómo la memoria de Pablo fue transformándose a lo largo de los siglos en patrimonio cultural.
Conviene recordar algunas recomendaciones prácticas: vestir de manera respetuosa, evitar el uso de flash al fotografiar el interior y prestar atención al delicado pavimento de mármol, especialmente si se utilizan zapatos de tacón fino. También es aconsejable consultar previamente los horarios litúrgicos, ya que durante las grandes celebraciones religiosas el acceso turístico puede verse restringido.
Al final del recorrido, la Catedral de Mdina deja una impresión difícil de reducir a una sola definición. Es al mismo tiempo santuario, museo, archivo histórico y escenario de una de las tradiciones más antiguas del Mediterráneo cristiano. Quien llega hasta aquí siguiendo las huellas de Pablo descubre que Malta no conserva únicamente recuerdos del pasado: conserva también la capacidad de transformar las historias en identidad colectiva.
Tal vez esa sea la verdadera esencia de la Peregrinatio Sancti Pauli Apostoli 60AD: comprender que, en lugares como Mdina, trazar la frontera entre historia y leyenda nunca ha sido del todo necesario.
Si desea vivir de primera mano las tradiciones paulinas en Malta, no deje de recorrer la Peregrinatio Sancti Pauli 60 AD, una ruta paulina mediterránea única que sigue los pasos del Apóstol en el archipiélago maltés. Este itinerario es un proyecto desarrollado por XirCammini en colaboración con VisitMalta. XirCammini ofrece asistencia a personas y grupos interesados en recorrer los Caminos, brindando orientación y apoyo práctico durante todo el viaje. Para más información, puede contactar con [email protected] o por WhatsApp al +35679046942. XirCammini es una organización sin ánimo de lucro dedicada al desarrollo, mantenimiento y promoción de rutas históricas y religiosas a pie en Malta y en toda Europa. Está registrada como Organización Voluntaria (VO1646) ante la Oficina del Comisionado para las Organizaciones Voluntarias de Malta.
Este contenido se ofrece en colaboración con VisitMalta

