Durante más de un siglo, los peregrinos han llegado a Fátima a pie sin recibir ningún documento oficial que acreditase el camino recorrido. Ahora, esto está a punto de cambiar. El 13 de octubre de 2026, el santuario mariano más importante de Portugal pone en marcha Via Pacis, una nueva iniciativa que permitirá a quienes lleguen caminando obtener un reconocimiento similar a la Compostela que se expide en Santiago de Compostela.
El Santuario anunció los detalles el 12 de octubre, coincidiendo con el comienzo de la última gran peregrinación del año. El nuevo certificado estará destinado a quienes hayan recorrido al menos 13 kilómetros a pie, individualmente o en grupo, y puedan acreditar su itinerario. La credencial específica estará disponible desde el 13 de octubre, aunque los primeros certificados no se expedirán hasta el 29 de noviembre, coincidiendo con el inicio del nuevo año pastoral.
Para quienes hayan llegado caminando a Santiago de Compostela y hayan hecho cola en la Oficina del Peregrino para obtener el documento que acredita su peregrinación, el paralelismo resulta evidente. Fátima tendrá su propia versión de la Compostela, aunque con requisitos diferentes y una especial atención a la experiencia espiritual de caminar.
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Una petición que se repetía
La iniciativa se anunció por primera vez en febrero, cuando el rector del Santuario, el padre Carlos Cabecinhas, intervino en la inauguración de la decimotercera edición de los International Religious Tourism Workshops. Su explicación resultó reveladora: la posibilidad de obtener un certificado oficial para quienes llegasen a Fátima caminando respondía a una petición que los peregrinos habían trasladado reiteradamente al Santuario.
Desde hacía años, muchas personas llegaban después de varios días de camino, en ocasiones tras recorrer distancias considerables, sin recibir ningún reconocimiento formal del viaje realizado. Lo habían solicitado en numerosas ocasiones y, finalmente, el Santuario decidió atender su petición.
El padre Cabecinhas señaló tres objetivos: fomentar la peregrinación a pie, dar mayor visibilidad a los Caminhos de Fátima, impulsados durante años por el Centro Nacional de Cultura y los municipios por los que discurren, y reforzar el papel de Fátima como destino final de estos itinerarios.
Este último objetivo resulta especialmente significativo. Fátima lleva generaciones siendo uno de los grandes destinos de peregrinación de Europa, pero la creación de un certificado oficial supone un nuevo reconocimiento institucional para los caminos que conducen hasta allí. Vincula la experiencia de caminar con el momento de la llegada y establece un marco común para itinerarios que se han desarrollado en diferentes regiones de Portugal.
Los caminos que ya existen
Fátima cuenta desde hace décadas con rutas de peregrinación a pie. Lo que faltaba hasta ahora era ese reconocimiento formal en el destino que contribuye a convertir una red de itinerarios en un sistema de peregrinación consolidado.
La red es considerable. El Caminho do Tejo recorre aproximadamente entre 141 y 150 kilómetros desde Lisboa, partiendo del Parque das Nações, junto al estuario del Tajo, y atravesando Vila Franca de Xira, Azambuja, Santarém y Minde a lo largo de cinco o seis etapas. El Caminho do Médio Tejo comprende tres itinerarios que confluyen en Fátima, con un total aproximado de 220 kilómetros: desde Tomar (31 km), Abrantes (91 km) y Sertã (98 km). El Caminho dos Candeeiros recorre 63 kilómetros desde Rio Maior, mientras que el Caminho Nascente conecta Tomar con el Santuario mediante un recorrido de 29,4 kilómetros.
Y después está la ruta que probablemente hará sonreír a los peregrinos españoles: el Caminho do Norte, que se extiende unos 225 kilómetros desde Santiago de Compostela hasta Fátima, siguiendo buena parte del Camino Portugués en sentido inverso.
Quienes hayan recorrido el Camino Portugués hacia el norte, en dirección a Santiago, probablemente se habrán fijado en las flechas azules que señalan el sentido contrario, pintadas junto a las conocidas flechas amarillas. Dos peregrinaciones comparten las mismas carreteras y senderos, cada una de ellas considerando el destino de la otra como su propio punto de partida.
Los itinerarios se han desarrollado en gran medida gracias al Centro Nacional de Cultura, titular desde 1998 de la marca Caminhos de Fátima. Helena Vaz da Silva y Gonçalo Ribeiro Telles desempeñaron un papel fundamental en la creación del Caminho do Tejo y de su característica señalización azul. En 2008 nació la Associação de Amigos dos Caminhos de Fátima, mientras que ya existía una credencial del peregrino que permitía recoger sellos durante el recorrido en iglesias, museos y oficinas municipales.
La infraestructura, por tanto, ya estaba ahí. El nuevo certificado añade el reconocimiento formal del propio Santuario.
Cómo funciona el nuevo certificado del peregrino
El reglamento oficial responde a la pregunta más importante que había quedado pendiente tras el anuncio de febrero: ¿cuántos kilómetros hay que recorrer para obtener el certificado? La respuesta es 13 kilómetros, una distancia considerablemente inferior a los últimos 100 kilómetros exigidos para conseguir la Compostela en Santiago de Compostela.
El certificado de Fátima está destinado específicamente a los peregrinos que viajan a pie, tanto individualmente como en grupos organizados. El Santuario ha creado además una credencial plegable que incluye espacios para los datos personales, el lugar y la fecha de salida, los sellos recogidos durante el recorrido y algunas oraciones breves pensadas para acompañar la peregrinación.
Antes de comenzar, los peregrinos deberán cumplimentar un formulario de inscripción en línea a través de la página web del Santuario. El sistema generará un código de identificación que se enviará por correo electrónico y quedará asociado a su credencial. Durante el camino, se recomienda obtener un sello en el lugar de partida, preferiblemente en una parroquia, catedral u otra institución eclesiástica, además de otros sellos que documenten las etapas recorridas. Se aconseja recoger un sello por cada jornada de camino, aunque no se trata de una exigencia estricta.
Una vez finalizada la peregrinación, el certificado podrá solicitarse en la Oficina de Información del Santuario, donde se comprobará la documentación presentada. Se podrá utilizar la nueva credencial Via Pacis, la ya existente de los Caminhos de Fátima u otros documentos adecuados para demostrar que se cumplen los requisitos establecidos.
La nueva credencial cuesta 2 euros y puede adquirirse en las tiendas del Santuario o por internet. De esa cantidad, 1,50 euros se destinarán a fines benéficos. Durante el primer año, los ingresos procedentes de las ventas directas del Santuario beneficiarán a Acreditar, una organización portuguesa que presta apoyo a niños y jóvenes con cáncer y a sus familias.
Conviene distinguir, sin embargo, entre el lanzamiento de la iniciativa y la expedición efectiva de los certificados. La credencial y el sistema de inscripción estarán disponibles desde el 13 de octubre, mientras que los certificados físicos comenzarán a expedirse el 29 de noviembre de 2026, primer domingo de Adviento.
Toda la información práctica, las instrucciones de inscripción y el reglamento oficial pueden consultarse en la página de Via Pacis del Santuario.
Por qué trece kilómetros
La decisión de establecer una distancia mínima de 13 kilómetros confiere al certificado de Fátima unas características particulares.
La Compostela exige a los peregrinos recorrer al menos los últimos 100 kilómetros a pie o a caballo, o 200 kilómetros en bicicleta, y documentar el viaje mediante una credencial oficial. Fátima ha optado por un umbral considerablemente más accesible, aunque ha limitado el nuevo reconocimiento a las peregrinaciones realizadas a pie.
La diferencia resulta significativa para el futuro de la red portuguesa. Varios de los itinerarios existentes tienen menos de 100 kilómetros, entre ellos el Caminho dos Candeeiros, el Caminho Nascente y los tres recorridos que componen el Caminho do Médio Tejo. Todos ellos permitirán obtener el certificado oficial, siempre que los peregrinos cumplan los requisitos de distancia y documentación.
La decisión también abre la posibilidad de participar a quienes no pueden afrontar una peregrinación de una semana. Una caminata de 13 kilómetros sigue suponiendo un esfuerzo físico importante para muchas personas, especialmente para los peregrinos de mayor edad o quienes disponen de poco tiempo, pero evita las exigencias logísticas de un viaje de varios días.
Fátima ha optado, por tanto, por desarrollar un modelo propio en lugar de reproducir el sistema de certificación de Santiago. Su propuesta reconoce una tradición de peregrinación diferente, en la que los grupos parroquiales, las comunidades locales y los itinerarios devocionales de corta duración han desempeñado históricamente un papel importante.
El Santuario presenta expresamente Via Pacis como una iniciativa destinada a valorar la experiencia completa, desde la salida hasta el regreso, en lugar de limitarse a acreditar la llegada al destino. Este planteamiento ayuda a comprender por qué la credencial incorpora oraciones y anima a los peregrinos a comenzar el camino desde su propia parroquia o comunidad eclesial.
Por qué este momento es importante
La fecha no es casual, y tampoco lo es el año. En 2025, el número de peregrinos y visitantes que participaron en al menos una celebración en el Santuario alcanzó los 6.478.323, lo que supone un incremento de 241.913 personas respecto al año anterior. Desde 2023, año de la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa, durante la cual el papa Francisco visitó Fátima, la afluencia anual ha superado los seis millones de personas. La cifra de 2025 también rebasó los aproximadamente 6,3 millones registrados en 2019, el último año completo anterior a la pandemia.
Fátima, en otras palabras, no necesita un certificado para atraer visitantes. Ya es el principal destino de turismo religioso de Portugal.
El nuevo documento, sin embargo, cumple una función diferente. Permite distinguir la experiencia de quien llega después de caminar de la de quien alcanza el Santuario en autobús o en coche, sin sugerir que una forma de devoción tenga más valor que otra. Reconoce el esfuerzo físico del viaje y ofrece a los Caminhos de Fátima, promovidos y mantenidos durante años gracias al trabajo de asociaciones culturales y administraciones locales, un punto de llegada formalmente reconocido.
La iniciativa posee también una dimensión social más amplia. La decisión de destinar buena parte del precio de la credencial a proyectos benéficos vincula la peregrinación con el apoyo a las personas más vulnerables, mientras que la participación de diócesis, parroquias y movimientos eclesiales pretende reforzar la relación entre el Santuario y las comunidades de las que parten los peregrinos.
El anuncio de febrero se produjo, además, en un contexto marcado por los llamamientos a la solidaridad y a la recuperación tras los fuertes temporales que afectaron al centro de Portugal. En aquella ocasión, el padre Cabecinhas animó a las organizaciones vinculadas al turismo religioso a contribuir a la reconstrucción de la región, señalando que el sector podía convertirse en un motor de recuperación económica y social.
El nuevo certificado se integra ahora en ese esfuerzo más amplio por reforzar la peregrinación como experiencia cultural, espiritual y económica profundamente vinculada al territorio.
El 13 de octubre
La elección del Día Nacional del Peregrino conecta el lanzamiento con uno de los momentos fundamentales de la historia de Fátima. Marco Daniel Duarte, director del Museo del Santuario, recordó durante los encuentros sobre turismo religioso celebrados en febrero cómo, en 1917, el número de personas reunidas en Cova da Iria pasó de los tres niños de mayo a las aproximadamente setenta mil personas presentes en octubre. Fotografías y documentos históricos dan testimonio de aquella extraordinaria concentración del 13 de octubre, una fecha que contribuyó a transformar Fátima en uno de los grandes destinos de peregrinación del siglo XX.
Duarte mostró también una carta escrita en septiembre de 1917 por un soldado portugués destinado en los campos de batalla de Francia y dirigida a António, padre de uno de los tres niños, en la que se hablaba de los acontecimientos de Fátima. El documento mostraba la rapidez con la que se había difundido la noticia y hasta dónde había llegado ya su influencia.
El director del Museo describió la experiencia de Fátima como algo que cada peregrino vive de manera diferente y definió la llegada al Santuario como «una fiesta de la fraternidad».
La expresión resume algo que ningún certificado puede recoger por completo. Un documento puede registrar un lugar de partida, una distancia y una llegada, pero no puede contener el significado personal del viaje ni las relaciones humanas que nacen durante el recorrido.
Más de un siglo después de aquella gran concentración en Cova da Iria, los peregrinos siguen llegando a Fátima desde Lisboa, Abrantes, Rio Maior, Santiago de Compostela y numerosas comunidades más pequeñas.
A partir del 29 de noviembre, quienes cumplan los nuevos requisitos podrán regresar a casa con un documento oficial que reconozca el camino recorrido. El Santuario ha elegido un nombre para esta experiencia: Via Pacis, el Camino de la Paz. Y con una distancia mínima de apenas 13 kilómetros, ha hecho que la posibilidad de obtener un certificado oficial de peregrinación resulte accesible para un número mucho mayor de caminantes.
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