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Peregrinos rodean la estupa Dharmarajika, en Sarnath (India) pacceka - Shutterstock

¿Por qué millones de peregrinos caminan en círculo?

La circunvalación —el acto ritual de desplazarse alrededor de un lugar siguiendo una dirección prescrita— aparece en tradiciones de peregrinación de distintas culturas y épocas históricas. A diferencia de las peregrinaciones lineales, que ponen el acento en la partida y la llegada, la circunvalación se centra en la repetición, la orientación y la relación espacial.

El peregrino no avanza hacia una meta lejana, sino que se mueve en torno a un punto focal, relacionándose con el lugar a través del ritmo. En diversas tradiciones, este movimiento circular ha servido para señalar la relevancia de un espacio, estructurar la devoción e inscribir significado en paisajes y entornos construidos.

El término «circunvalación» se utiliza con frecuencia en contextos académicos para describir prácticas que, a nivel local, reciben otros nombres y se comprenden de maneras distintas. A pesar de las diferencias teológicas y culturales, estas prácticas comparten una lógica común: recorrer un circuito definido establece una relación entre quien participa y un lugar considerado significativo, central o fundacional.

El significado espacial y la lógica del círculo

El círculo ha tenido desde antiguo un fuerte peso simbólico en las sociedades humanas. Como forma espacial, sugiere continuidad, delimitación y equilibrio. En el contexto de la peregrinación, la circunvalación convierte estas ideas abstractas en acción. Caminar se transforma en una manera de reconocer límites, reafirmar la orientación y participar en una tradición colectiva moldeada por generaciones anteriores de caminantes.

Los itinerarios de circunvalación suelen ser breves y repetibles, aunque también pueden abarcar paisajes o ciudades enteras. Algunos se completan una sola vez; otros exigen varias vueltas. La dirección suele estar prescrita —en el sentido de las agujas del reloj o en sentido contrario— reforzando una gramática espacial compartida que conecta a los participantes a lo largo del tiempo.

Tradiciones del sur de Asia

Una de las formas más documentadas de circunvalación se encuentra en los paisajes religiosos del sur de Asia, donde la práctica es conocida habitualmente como parikrama o pradakshina. Los peregrinos caminan alrededor de templos, santuarios o elementos naturales como colinas y ríos, por lo general en sentido horario.

Un ejemplo destacado es la circunvalación de la colina de Govardhan, en el norte de la India, un recorrido que supera los 20 kilómetros. Los peregrinos completan el circuito a pie, a veces a lo largo de varios días, interactuando con aldeas, santuarios y lugares de descanso a lo largo del trayecto. Aquí, la circunvalación funciona como esfuerzo físico y como narración espacial, articulando lugares dispersos en una geografía sagrada coherente.

 

Monks make a pilgrimage around the Borobudur stupa in Java, Indonesia
Monjes hacen una peregrinación alrededor de la estupa de Borobudur en Java, Indonesia

En contextos budistas, la circunvalación también ocupa un lugar central. Los peregrinos caminan alrededor de estupas como las de Sanchi o Boudhanath, manteniendo una dirección horaria que refleja modelos cosmológicos. El movimiento repetitivo pone el énfasis en la atención plena y en la conciencia del propio acto de caminar, más que en el avance hacia un destino lejano.

Prácticas en Asia oriental y Japón

En Japón, la circunvalación aparece en diversas tradiciones de peregrinación, especialmente en el circuito de Shikoku asociado a Kūkai. La peregrinación de Shikoku consta de 88 templos dispuestos alrededor de la isla, formando una ruta aproximadamente circular de unos 1.200 kilómetros. Tradicionalmente, los peregrinos avanzan en sentido horario, aunque en la actualidad el orden puede adaptarse.

 

Map of the Shikoku Henro, in Japan
Mapa del Shikoku Henro, en Japón

Aunque el recorrido se desarrolla de manera lineal, su lógica circular es fundamental: la peregrinación devuelve al caminante al punto de partida, reforzando las ideas de culminación y renovación. Aquí, la circunvalación opera a escala regional, integrando costas, montañas, pueblos y caminos rurales en un único bucle continuo.

Contextos cristianos

La circunvalación ha estado presente en la peregrinación cristiana tanto de forma formal como informal. En la Europa medieval, los peregrinos solían caminar alrededor de santuarios, reliquias o espacios interiores de iglesias como parte de la práctica devocional. En Irlanda y Escocia, esta costumbre se integró en paisajes abiertos a través de rutas conocidas como turas o «rondas».

Un ejemplo es el patrón de recorrido alrededor de antiguos enclaves monásticos, como los de Iona, o en torno a pozos sagrados locales. Los peregrinos seguían circuitos establecidos, generalmente en sentido horario, deteniéndose en puntos señalados para la reflexión. Estos itinerarios vinculaban el movimiento corporal con la memoria del lugar, reforzando identidades religiosas locales más que promoviendo viajes de larga distancia.

 

Seven Pilgrim Churches of Rome

A mayor escala, la práctica medieval de recorrer el perímetro de ciudades o recintos sagrados —a veces denominada «marcar los límites»— compartía elementos de la circunvalación, combinando preocupaciones cívicas, agrícolas y religiosas.

Peregrinación islámica

Quizá el ejemplo más reconocido a escala global de circunvalación sea el tawaf realizado durante la peregrinación a La Meca. Los peregrinos caminan siete veces alrededor de la Kaaba, en el centro de la Mezquita Sagrada, avanzando en sentido antihorario. Este rito es fundamental tanto en el Hajj como en la peregrinación menor conocida como Umrah.

The Kaaba: its Abrahamic significance and centrality in Islam

Aquí, la circunvalación establece un foco espacial colectivo. Millones de personas realizan el mismo movimiento dentro de un marco arquitectónico claramente delimitado, generando una intensa sensación de simultaneidad y orientación compartida. El acto está cuidadosamente regulado, aunque la experiencia varía considerablemente según la densidad de la multitud, el momento del día y la perspectiva individual.

Tradiciones indígenas y locales

La circunvalación no se limita a sistemas de peregrinación formalmente codificados. Muchas tradiciones indígenas incluyen movimientos circulares en torno a montañas, lagos o asentamientos como parte de encuentros estacionales o recorridos conmemorativos. Estas prácticas suelen resistirse a una clasificación estricta, combinando ritual, desplazamiento e intercambio social.

En los Andes, por ejemplo, los peregrinos recorren circuitos alrededor de santuarios de altura durante festividades que integran cosmologías indígenas con calendarios cristianos. El énfasis recae menos en la interpretación doctrinal que en el mantenimiento de relaciones entre comunidades, paisajes y ciclos del tiempo.

Interpretaciones contemporáneas

En los contextos actuales de peregrinación, la circunvalación sigue adaptándose. Rutas urbanas que rodean ciudades, circuitos conmemorativos en torno a lugares marcados por traumas colectivos o peregrinaciones ecológicas que siguen el curso de cuencas hidrográficas recurren a la lógica del círculo. Estas formas contemporáneas suelen subrayar la reflexión, la sostenibilidad y la responsabilidad compartida más que la obligación ritual formal.

La persistencia de la circunvalación a través de tradiciones sugiere su versatilidad como práctica humana. Al privilegiar el regreso sobre la llegada y la orientación sobre la conquista, los itinerarios circulares ofrecen una forma alternativa de relacionarse con el lugar. Recuerdan que el significado no se genera únicamente por la distancia recorrida, sino también por la atención a dónde estamos —y cómo caminamos— en relación con los demás y con el mundo.

 

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