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Visitantes explorando la Playa de las Catedrales con marea baja JESUS_HIGUERAS_FOTO - Shutterstock

De catedral a catedral: As Catedrais y el Camino del Norte

El caminante baja los últimos peldaños y, de pronto, el paisaje cambia de escala. Hace apenas unos minutos avanzaba por la parte alta del acantilado; ahora pisa arena blanca y húmeda, entre paredes oscuras de roca que parecen crecer a cada paso. Frente a él se abre un corredor. Más allá, un arco gigantesco deja pasar la luz y encuadra el mar. Al cruzarlo, la sensación es extraña: por un instante parece haber entrado en un templo de piedra.

La marea acaba de retirarse y ha dejado al descubierto uno de los paisajes más singulares de la costa gallega. En la Praia das Catedrais, en Ribadeo, el oleaje ha ido actuando durante siglos sobre pizarras y cuarcitas, aprovechando fracturas, agrandando cavidades y abriendo túneles y arcos que en algunos puntos alcanzan alrededor de treinta metros de altura.

Quizá por eso resulta tan fácil comprender el nombre con el que hoy se conoce internacionalmente este lugar. Cuando la bajamar permite caminar entre los grandes arcos, la comparación con una catedral surge casi espontáneamente.

Esa imagen ha dado pie también a un eslogan turístico. El Concello de Ribadeo invita al peregrino a vivir una experiencia “de catedral a catedral”: comenzar ante esta catedral natural del Cantábrico y terminar, muchos kilómetros después, ante la catedral de Santiago de Compostela.

La fórmula parece perfecta. Una catedral modelada por el mar a las puertas gallegas del Camino del Norte; otra levantada por los hombres al final de la peregrinación. Entre ambas, el Camino.

Solo hay un problema: el Camino del Norte no pasa oficialmente por As Catedrais.

La campaña “de catedral a catedral” no describe, por tanto, una etapa real del Camino. Pero tampoco establece una relación puramente artificial. Entre la playa, Ribadeo y la peregrinación existen conexiones turísticas, senderistas e históricas que permiten contar una historia bastante más interesante que la de un simple desvío.

La metáfora de las dos catedrales

La primera conexión está en el propio paisaje y en la fuerza de la metáfora. As Catedrais, conocida históricamente también como Praia de Augas Santas, ocupa un tramo del litoral de Ribadeo, en el extremo oriental de la costa lucense. El Monumento Natural comprende 28,94 hectáreas y se integra además en la Red Natura 2000 y en la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos e Terras de Burón.

Su apariencia monumental puede sugerir una arquitectura estable, pero geológicamente ocurre justo lo contrario. El mar abre cavidades en el acantilado; algunas acaban perforando los promontorios y forman túneles y arcos; otras colapsan y dejan agujas o islotes aislados. LLa “catedral” no está terminada. Ni lo estará nunca.

Pero la comparación con una catedral, por tanto, no nace solo de la forma de los arcos. También de una determinada experiencia: entrar durante unas horas en un espacio de piedra que el mar abre y después vuelve a cerrar. Con pleamar, buena parte del arenal queda cubierta. Con bajamar emerge la superficie que permite caminar entre las formaciones rocosas. La Xunta recomienda organizar la visita aproximadamente entre dos horas antes y dos horas después de la marea baja.

Pero la verdadera conexión jacobea hay que buscarla unos kilómetros más allá, en Ribadeo.

 

People walking at As Catedrais beach
Gente paseando por la playa de As Catedrais. Fernando García Esteban / Shutterstock.com

Ribadeo, puerta del Camino

El Camino del Norte entra hoy en Galicia desde Asturias atravesando la ría por el Ponte dos Santos. Durante siglos, sin embargo, muchos viajeros realizaron ese cruce en barca. Ribadeo fue así un auténtico lugar de llegada y paso para quienes continuaban su viaje hacia Santiago.

La villa conserva además una historia estrechamente relacionada con la acogida de peregrinos. La documentación municipal recuerda la fundación, en 1206, de la obra del Hospital da Barca, vinculada al transporte gratuito de viajeros entre ambas orillas.

En el casco urbano existió también el Hospital de San Sebastián, destinado a pobres, enfermos, transeúntes y peregrinos. En 1550 se documentaban allí veinte camas. Más adelante, el itinerario pasaba por San Lázaro y por A Ponte de Arante, donde funcionó desde el siglo XVI otro hospital para pobres y peregrinos.

La dimensión jacobea de Ribadeo, por tanto, no es un añadido turístico reciente. Forma parte de su historia. Pero al salir de la villa, el Camino deja de seguir la línea del Cantábrico y se interna hacia Lourenzá. As Catedrais, como hemos dicho, no es una etapa oficial del Camino.

El camino que sí llega hasta As Catedrais

Desde Ribadeo puede alcanzarse la playa a pie siguiendo un itinerario señalizado. Se trata del Camino Natural de la Ruta del Cantábrico, distinto del Camino de Santiago.

Su primera etapa une el centro de Ribadeo con As Catedrais a lo largo de algo más de 18 kilómetros. El recorrido pasa por Porcillán, O Cargadoiro, el Fuerte de San Damián, Illa Pancha, varios castros, Rinlo y sus antiguas cetáreas, Os Castros, As Illas y Esteiro antes de alcanzar finalmente la playa.

Aquí el lema “de catedral a catedral” adquiere una primera dimensión tangible: un peregrino puede abandonar temporalmente la ruta jacobea en Ribadeo, seguir caminando junto al Cantábrico y alcanzar la playa por sus propios medios.

Un antiguo camino junto al mar

La relación entre peregrinación y costa no termina en los caminos actuales. La documentación histórica introduce un tercer itinerario, mucho más difícil de seguir sobre el terreno: el llamado Camiño do Mar.

En un estudio publicado en 2011 en la revista académica Ad Limina, el investigador Xosé Ramón Fernández Pacios analizó fuentes medievales y modernas que permiten reconstruir un antiguo corredor litoral.

Según esa investigación, en el entorno de Ribadeo los viajeros podían encontrar dos direcciones. Una conducía hacia Lourenzá y Mondoñedo, próxima al actual trazado oficial del Camino del Norte. Otra continuaba más cerca del mar, pasando por el entorno de Santiago y San Miguel de Reinante, Barreiros, A Espiñeira y, posteriormente, Viveiro. El autor interpreta esta segunda ruta como una bifurcación histórica del Camino del Norte.

Aún así, el estudio no menciona expresamente As Catedrais ni Augas Santas como lugar de paso jacobeo. No podemos asegurar que los peregrinos medievales caminaran bajo los actuales arcos de la playa ni que el Camino Natural moderno reproduzca exactamente aquella antigua ruta.

 

The English Way: A Maritime Route to Santiago

Un prólogo antes de Santiago

Para el peregrino contemporáneo, esa distinción tiene también consecuencias prácticas. Recorrer a pie el Camino Natural desde Ribadeo hasta As Catedrais supone algo más de 18 kilómetros. A ritmo de marcha puede ocupar alrededor de cinco horas, sin contar las paradas en Illa Pancha, Rinlo o las playas.

La etapa oficial desde Ribadeo hasta Lourenzá añade otros 28,2 kilómetros. Intentar combinar ambos recorridos en una sola jornada convertiría la visita en un esfuerzo desproporcionado para la mayoría de los caminantes.

La opción más razonable consiste en tratar As Catedrais como una excursión desde Ribadeo. Quien disponga de tiempo puede recorrer la costa a pie y regresar después en transporte público. Quien prefiera reservar fuerzas para la peregrinación puede visitar la playa de forma más directa y continuar al día siguiente hacia Lourenzá.

Así entendida, As Catedrais no necesita convertirse artificialmente en una etapa jacobea. Puede desempeñar un papel más sugerente: ser una especie de prólogo del Camino gallego.

El visitante que baja a la playa durante la bajamar puede caminar durante unos minutos entre aquellas enormes formas de roca y sentir que atraviesa una catedral sin techo, sin altar y sin arquitecto. Después regresará a Ribadeo y, si es peregrino, retomará otro camino: el que abandona el mar y avanza poco a poco hacia Compostela.

La segunda catedral llegará muchos kilómetros después. Entre ambas no existe una línea continua de flechas amarillas. Existe algo más interesante: un paisaje de caminos superpuestos, memoria histórica y peregrinación, en el que la costa y Santiago se encuentran sin necesidad de confundir sus rutas.

 

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