Estas enseñanzas y prácticas han influido significativamente en el reconocimiento del descanso como un derecho humano fundamental, esencial para el mantenimiento de la dignidad, la salud y la justicia social.
Todos los derechos humanos son inviolables y de aplicación universal, sin excepciones ni manipulaciones.
El ejercicio de los derechos humanos debe equilibrarse con los derechos de los demás y el bien común.
Toda persona tiene derecho a un orden social e internacional que proteja sus derechos y libertades.
Toda persona tiene derecho a participar libremente en la vida cultural de la comunidad.
La educación técnica y profesional debe estar disponible y el acceso a la educación superior debe ser igual para todos
La satisfacción de las necesidades materiales básicas es esencial para el ejercicio de otros derechos y libertades
Un reconocimiento a la necesidad de conciliar la vida laboral y familiar y de proteger a los trabajadores de la explotación y el agotamiento.
El bienestar de las personas depende no sólo de sus derechos civiles y políticos, sino también de su acceso a los derechos que garantizan unas condiciones de vida dignas.

