Algunos caminos se estrechan hasta el ancho de un solo pie. Debajo, cientos de metros de vacío. La protección puede reducirse a una simple cadena de hierro clavada en la roca hace generaciones. Uno de estos lugares es el monte Hua Shan, en China, citado con frecuencia como una de las rutas a pie más peligrosas del planeta.
Estos itinerarios no están pensados para todo el mundo. Exigen preparación física, equilibrio, sangre fría y una tolerancia consciente a la exposición. Y aun así, cada año miles de personas deciden recorrerlos. Las motivaciones varían: poner a prueba los propios límites, buscar intensidad o enfrentarse al miedo de forma directa. En algunos casos, en su origen hay motivaciones espirituales. Lo que todos comparten es la certeza de que un solo error puede ser irreversible.
Monte Hua Shan
Shaanxi, China | Altitud: 2.160 m
Descrito localmente como «la montaña más escarpada bajo el cielo», el monte Hua Shan es una de las cinco montañas sagradas del Taoísmo y recibe peregrinos desde al menos el siglo II a. C. Su fama actual se debe al Plank Walk: una serie de tablones de madera, de unos 30 centímetros de ancho, atornillados directamente a una pared vertical de roca.
No existen estadísticas oficiales de fallecimientos. Estimaciones informales citadas por medios de turismo de aventura hablan de decenas de muertes a lo largo de las décadas. Los caminantes se aseguran a cadenas de hierro ancladas a la piedra. En algunos tramos, los tablones desaparecen por completo y se sustituyen por pequeñas muescas talladas en el acantilado. La exposición al vacío es absoluta.
Mount Huashan: Between Vertigo and Pilgrimage on the Trail of Death
El Caminito del Rey
Málaga, España | Altura: ~100 m sobre el río
Construido entre 1901 y 1905 para conectar infraestructuras hidroeléctricas – por tanto, con fines meramente prácticos –, el Caminito del Rey recibió su nombre tras ser cruzado por el rey Alfonso XIII en 1921. Sin embargo, durante gran parte de finales del siglo XX fue conocido sobre todo por su deterioro y abandono.
Con el hormigón degradado y tramos enteros desaparecidos, el camino quedó reducido a vigas desnudas. Entre 1999 y 2000 se registraron cinco muertes tras caídas al desfiladero, lo que llevó a su cierre. Tras una profunda rehabilitación, reabrió en 2015 con pasarelas modernas, uso obligatorio de casco y acceso controlado. Desde entonces no se han registrado accidentes mortales oficiales, aunque los restos del trazado original siguen siendo visibles bajo el recorrido actual.

Angels Landing
Utah, Estados Unidos | Desnivel: 453 m
Situado en el Parque Nacional de Zion, Angels Landing (literalmente, el lugar donde aterrizan los ángeles) es un pináculo de arenisca que se eleva abruptamente sobre el fondo del cañón. No es un lugar de peregrinación como tal, pero tal y como sugiere su nombre, la conexión espiritual es evidente. El tramo final discurre por una arista extremadamente estrecha, con caídas de más de 300 metros a ambos lados. Unas cadenas ancladas a la roca ofrecen una ayuda limitada.
Desde el año 2000 se han documentado al menos 18 caídas mortales, muchas de ellas de excursionistas experimentados. En 2022 se implantó un sistema de permisos por sorteo para reducir la masificación en el tramo final. Los primeros datos apuntan a una mejora en la seguridad, aunque la exposición sigue siendo la misma.

Huayna Picchu
Región de Cusco, Perú | Altitud: 2.693 m
Detrás de las célebres ruinas de Machu Picchu se alza el Huayna Picchu. Además de su proximidad a la famosa ciudad inca, Huayna Picchu es famoso también por albergar el Templo de la Luna, un templo rupestre que se cree destinado a usos funerarios. Alcanzar su cima implica ascender por una sucesión de empinados escalones de granito tallados hace unos 500 años.
La escalera —conocida popularmente como «las escaleras de la muerte»— es estrecha, está pulida por el uso y carece de protección. El sendero tiene solo 4 km, pero salva un desnivel de 353 metros. Se estima que a lo largo del tiempo se han producido unas 30 muertes, además de numerosos accidentes. Hoy el acceso está limitado a 400 visitantes diarios y los permisos suelen agotarse con meses de antelación.

Drakensberg Grand Traverse
KwaZulu-Natal, Sudáfrica | Distancia: ~210 km
La cordillera del Drakensberg —«las Montañas del Dragón»— alberga una de las travesías de larga distancia más exigentes de África. El Grand Traverse dura alrededor de dos semanas y atraviesa altiplanos, escarpes y valles remotos sin refugios ni comunicaciones fiables.
Antes de 1985, los registros oficiales contabilizaban 55 muertes. Desde entonces, los fallecimientos no se han documentado de forma sistemática. Los riesgos incluyen tormentas repentinas, errores de orientación, lesiones y, en algunas zonas, robos. El escarpe del Anfiteatro, a menudo comparado en escala con El Capitán, ilustra tanto la magnitud como la seriedad del terreno.
Como curiosidad, cabe destacar que en las Drakensberg se encuentra la mejor colección de pinturas rupestres de África, y que se considera que este lugar inspiró a J.R.R. Tolkien (sudafricano de nacimiento) las Montañas Nubladas de El Señor de los Anillos.

Kalalau Trail
Kauaʻi, Hawái | Distancia: 35 km (ida y vuelta)
El sendero Kalalau recorre los acantilados de la costa de Nā Pali, una zona conocida por su relieve abrupto y sus cambios meteorológicos rápidos. Se creía que el valle de Kalalau era el reino de la diosa Hina, la madre del legendario héroe Maui, y era venerado por los nativos hawaianos como lugar sagrado de refugio y curación. Los peligros incluyen barro resbaladizo, caídas expuestas y numerosos cruces de ríos que pueden volverse impracticables tras las lluvias.
En los últimos años ha sido citado como uno de los senderos de Estados Unidos con mayor número de muertes. Muchas no se producen en el camino en sí, sino en el océano cercano o sobre roca mojada junto a la costa. Es obligatorio contar con permiso, y las condiciones requieren una evaluación constante.

Cómo se calcula el riesgo
¿Por qué elegir rutas así? La respuesta está en cómo cada persona equilibra el riesgo frente a la recompensa percibida. Completar estos recorridos puede generar una intensa sensación de competencia y claridad: enfrentarse al miedo de forma directa, conocer los límites del propio cuerpo y acceder a paisajes que muy pocos llegan a ver.
La preparación es clave. Investigar las condiciones, entrenar adecuadamente y respetar los propios límites y la realidad del entorno. La ruta más peligrosa rara vez es la que se presenta como extrema desde el inicio; suele ser aquella que se subestima.

