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Vista aérea de la ciudad de Aquisgrán Engel Drohnenpilot - Shutterstock

Aquisgrán: Una peregrinación medieval para el viajero del siglo XXI

Cada siete años, la ciudad alemana de Aquisgrán revive una tradición que conecta el presente con más de siete siglos de historia europea. Durante unos días, miles de peregrinos y visitantes recorren sus calles siguiendo la llamada Heiligtumsfahrt, la Peregrinación de las Reliquias, uno de los acontecimientos religiosos y culturales más singulares del continente.

Quien llegue a Aquisgrán durante esos días descubrirá algo más que una ceremonia en torno a unas reliquias históricas. La ciudad entera se transforma en un espacio de acogida, encuentro y recorrido. Iglesias, plazas, museos y calles históricas pasan a formar parte de una experiencia que combina patrimonio, espiritualidad y memoria colectiva.

La próxima convocatoria ya tiene fecha: del 17 al 25 de junio de 2028. Para quienes buscan experiencias culturales capaces de revelar la historia profunda de Europa, pocas ocasiones resultan tan interesantes como ésta.

Una tradición que sobrevivió a guerras y epidemias

La Heiligtumsfahrt es una de las peregrinaciones más antiguas de Europa que continúa celebrándose con regularidad. Su origen documentado se remonta a 1312, mientras que la periodicidad de siete años quedó fijada en 1349, en plena época de la gran peste que asoló Europa. Desde entonces, Aquisgrán se incorporó al reducido grupo de grandes destinos de peregrinación medieval junto a Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela.

Pilgrimage of the Holy Relics 1622
Peregrinación de las Santas Reliquias, 1622. Dominio público.

Aquella decisión de establecer una convocatoria septenal marcó para siempre la identidad de la ciudad. A diferencia de otros santuarios abiertos durante todo el año a grandes concentraciones de peregrinos, Aquisgrán quedó asociada a una cita excepcional que sólo se repite una vez cada siete años.

La continuidad de esta tradición resulta aún más sorprendente si se observan los acontecimientos que atravesó Europa durante los siglos posteriores. Hubo cancelaciones provocadas por epidemias, conflictos bélicos y ocupaciones militares.

La Guerra de los Treinta Años obligó a suspender la convocatoria de 1636. Las guerras revolucionarias y napoleónicas alteraron el calendario a finales del siglo XVIII. También las dos guerras mundiales interrumpieron la normalidad de la celebración.

Especialmente significativa fue la edición de 1937. En plena Alemania nazi, la peregrinación reunió a más de 800.000 participantes. Diversas fuentes la recuerdan como la «peregrinación de la protesta silenciosa», una expresión que refleja cómo muchos católicos interpretaron aquella multitudinaria concentración como una afirmación pública de identidad frente a las crecientes presiones ideológicas del régimen.

Sin proclamas políticas explícitas, la simple presencia de cientos de miles de personas reunidas en torno a una tradición religiosa centenaria adquirió un significado que iba mucho más allá del ámbito espiritual.

La Segunda Guerra Mundial volvió a interrumpir el curso normal de la peregrinación. Sin embargo, en 1945, apenas terminadas las hostilidades, se organizó una pequeña Heiligtumsfahrt que simbolizaba el regreso de la vida religiosa y comunitaria a una ciudad profundamente marcada por la destrucción. A partir de 1951 el ciclo septenal recuperó su continuidad y ha llegado hasta nuestros días prácticamente intacto.

Más recientemente, la pandemia de COVID-19 obligó a aplazar la convocatoria prevista para 2021, que finalmente se celebró en 2023. Fue la primera gran interrupción contemporánea de una tradición acostumbrada a sobrevivir a las crisis históricas.

Aquisgrán, una ciudad pensada para caminar

Lo primero que sorprende al visitante es que la Heiligtumsfahrt no se desarrolla únicamente en la catedral. En realidad, toda la ciudad participa de la peregrinación.
El centro histórico de Aquisgrán posee una escala ideal para recorrerlo a pie. Sus principales monumentos se concentran en torno a la catedral, pero la experiencia del peregrino comienza mucho antes de llegar a ella.

La organización actual propone varios itinerarios de acceso que permiten redescubrir la ciudad desde una perspectiva histórica y espiritual. No existe un único camino obligatorio. Más bien se trata de una red de recorridos convergentes que conducen progresivamente hacia el corazón del acontecimiento.

Esa característica constituye uno de los rasgos más atractivos de la peregrinación contemporánea. El visitante no es simplemente un espectador que acude a una ceremonia, sino alguien que experimenta la ciudad mediante el desplazamiento y la caminata.

La llegada desde la estación central

Para la mayoría de los viajeros actuales, la experiencia comienza en la Hauptbahnhof, la estación principal de Aquisgrán. Desde allí, el itinerario recomendado atraviesa algunos de los espacios más representativos del centro urbano. La ruta discurre por Leydelstraße y Wallstraße hasta alcanzar Marienplatz y la iglesia de St. Marien, uno de los primeros lugares de parada y recogimiento para muchos peregrinos.

A medida que se avanza hacia el casco histórico, el ambiente cambia gradualmente. Aparecen los primeros grupos organizados, los voluntarios de acogida y los espacios vinculados a la peregrinación.

Antes de llegar a la catedral, el recorrido pasa junto a St. Foillan, considerada históricamente la primera parroquia de los ciudadanos de Aquisgrán. La proximidad de esta iglesia funciona como una especie de anuncio de la llegada al santuario principal. Finalmente, las calles desembocan en el entorno monumental formado por la catedral, el Münsterplatz y el Katschhof.

Aunque apenas supone unos minutos de caminata, este recorrido permite comprender una idea fundamental de la Heiligtumsfahrt: la peregrinación empieza en el acto de caminar.

La ruta de St. Jakob: el vínculo con Santiago

Existe una segunda aproximación especialmente interesante para quienes desean descubrir la dimensión europea de las peregrinaciones medievales.

El recorrido parte de Bahnhof Schanz, en el sector occidental de la ciudad. Allí se encontraba antiguamente el Jakobstor, una de las puertas históricas de las murallas medievales.

Desde este punto el itinerario conduce hasta la iglesia de St. Jakob, cuya historia está estrechamente relacionada con las rutas jacobeas. La presencia de símbolos compostelanos recuerda que durante siglos Aquisgrán formó parte de una amplia red de caminos que conectaban los principales centros de peregrinación europeos.

La ruta continúa después por Jakobsplatz, Mühlenberg, Roskapelle y Annakirche, siguiendo calles menos transitadas que permiten descubrir una imagen más tranquila y cotidiana de la ciudad. Para muchos visitantes este itinerario constituye una de las mejores maneras de aproximarse al espíritu histórico de la peregrinación.

 

The Ponttor, one of the two remaining gates of Aachen's original medieval wall
La Ponttor, una de las dos puertas que quedan de la muralla medieval original de Aquisgrán.

El Pilgerrundgang: La ciudad como santuario

Si existe una experiencia especialmente recomendable para quien visite Aquisgrán durante la Heiligtumsfahrt, ésa es el Pilgerrundgang, el paseo urbano del peregrino. Este recorrido de diecisiete estaciones propone una lectura diferente de la ciudad.

Comienza en el Fischmarkt, donde una concha jacobea recuerda las antiguas conexiones europeas de la ciudad, y avanza progresivamente hacia la catedral atravesando lugares cargados de significado histórico.

A diferencia de una visita turística convencional, el Pilgerrundgang invita a detenerse, observar y reflexionar. Cada estación ofrece una oportunidad para comprender algún aspecto de la historia urbana, religiosa o cultural de Aquisgrán.

Entre los puntos más destacados figuran varias iglesias que funcionan como estaciones de descanso y acogida: St. Jakob, St. Marien, St. Peter y Heilig Kreuz. Lo interesante de este recorrido es que transforma la percepción de la ciudad. La catedral deja de aparecer como un monumento aislado y pasa a entenderse como el centro de una red de espacios que convergen hacia ella.

El corazón de la peregrinación: La catedral y el Katschhof

Todo termina —y al mismo tiempo todo comienza— en la catedral de Aquisgrán. Pocas construcciones europeas poseen una carga simbólica comparable. Nacida como capilla palatina en tiempos de Carlomagno, convertida más tarde en iglesia de coronación de los reyes germanos y reconocida hoy como Patrimonio Mundial, constituye el auténtico corazón de la ciudad.

Durante la Heiligtumsfahrt el edificio adquiere una intensidad especial. Miles de personas atraviesan sus puertas para participar en las celebraciones o simplemente para contemplar uno de los espacios más importantes de la historia europea.

Sin embargo, la experiencia contemporánea se desarrolla también en el exterior. El Katschhof, la gran plaza situada junto a la catedral, se transforma durante la peregrinación en una inmensa sala abierta donde tienen lugar celebraciones multitudinarias, encuentros y actividades culturales.

La combinación de ambos espacios resume perfectamente el espíritu actual de la Heiligtumsfahrt: tradición religiosa y vida urbana integradas en una misma experiencia.

 

Crowds in front of the cathedral during the 2023 Aachen pilgrimage.
Multitudes frente a la catedral durante la peregrinación de Aquisgrán de 2023. Por ArthurMcGill – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0

Un día durante la Heiligtumsfahrt

La vida cotidiana de la peregrinación sigue un ritmo perfectamente organizado. La celebración comienza con la ceremonia de apertura del Marienschrein, el gran relicario donde se conservan las reliquias. Este acto reúne a representantes de la catedral y de la ciudad, recordando una antigua tradición de custodia compartida.

A partir de entonces, cada jornada se estructura en torno a una sucesión de celebraciones y encuentros. Las primeras horas están dedicadas a la oración y a las celebraciones matinales en la catedral. Posteriormente tienen lugar las grandes reuniones comunitarias en el Katschhof.

Durante el resto del día los peregrinos recorren la ciudad, visitan iglesias, participan en conferencias o asisten a actividades culturales. Las noches tienen también un carácter especial. Conciertos, encuentros musicales y actos culturales prolongan la actividad mucho más allá del horario habitual de una visita turística.

La impresión general es la de una ciudad completamente implicada en la celebración.

Mucho más que reliquias

Uno de los mayores errores sería pensar que la Heiligtumsfahrt interesa únicamente a los creyentes. Las ediciones recientes han incluido más de 140 actividades paralelas entre exposiciones, visitas guiadas, representaciones teatrales, conciertos y encuentros culturales.

Instituciones como el Centre Charlemagne o el Tesoro de la Catedral desarrollan programas específicos que permiten contextualizar históricamente la peregrinación y descubrir la riqueza patrimonial de la ciudad.

Por esa razón, entre los visitantes conviven perfiles muy distintos. Junto a los peregrinos llegan especialistas en arte medieval, viajeros culturales, fotógrafos, estudiantes de historia y turistas interesados en conocer una tradición única en Europa. La Heiligtumsfahrt funciona así como un punto de encuentro entre pasado y presente, entre patrimonio y experiencia, entre memoria histórica y vida contemporánea.

Una experiencia europea

En una época dominada por el turismo rápido, la Ruta de las Reliquias de Aquisgrán propone algo diferente: recorrer una ciudad siguiendo el ritmo pausado de una tradición que se ha mantenido viva durante siglos.

Quizá ese sea su verdadero atractivo. No sólo permite contemplar monumentos excepcionales o participar en un acontecimiento poco frecuente. También ofrece la posibilidad de comprender cómo una ciudad europea ha conservado una memoria colectiva capaz de atravesar epidemias, guerras mundiales, cambios políticos y transformaciones culturales sin perder su esencia.

Cada siete años, Aquisgrán vuelve a recordar que las peregrinaciones nunca fueron únicamente un destino. Fueron, sobre todo, una manera de caminar por la historia. Y pocas ciudades permiten experimentarlo hoy con tanta claridad como ésta.

 

The collector collected: Charlemagne’s relics and the pilgrim city of Aachen

Entrada también disponible en: English Italiano

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