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Malta: Tradiciones de Semana Santa tan antiguas como el cristianismo

Semana Santa en las Calles de Malta Cortesía de VisitMalta
Semana Santa en las Calles de Malta Cortesía de VisitMalta

Malta es uno de los mejores lugares para visitar durante la Semana Santa. Allí puedes participar —no solo observar—. Cada parroquia organiza celebraciones según sus propias costumbres, y los visitantes forman parte de tradiciones antiguas, algunas tan antiguas como el propio cristianismo.

En las islas maltesas, durante la Cuaresma se celebran sermones en todas las parroquias a lo largo de varios días. En la mayoría de las iglesias se veneran estatuas que representan escenas de la Pasión. Estas esculturas son parte esencial del patrimonio artístico, religioso y cultural de Malta. La tradicional Via Sagra invita a los fieles a meditar en las catorce estaciones del Vía Crucis. Durante este periodo, los grupos juveniles se preparan para las representaciones de la Pasión en sus localidades.

Mater Dolorosa

En gran parte del mundo cristiano, la Semana Santa comienza el Domingo de Ramos. Sin embargo, para los malteses empieza el viernes de la Mater Dolorosa, el viernes anterior al Viernes Santo.

Desde hace siglos, esta festividad ocupa un lugar especial en el corazón de los malteses. Todas las parroquias organizan procesiones en su honor. Tradicionalmente, algunos penitentes caminan descalzos. Las mujeres solían avanzar de rodillas, cumpliendo promesas por favores recibidos.

La procesión más conocida de la Virgen de los Dolores es la de la iglesia franciscana de Ta’ Ġieżu, en La Valeta, la primera en celebrarse en las islas. Este templo alberga también un crucifijo milagroso, conocido como Il-Kurċifiss Mirakuluż Ta’ Ġieżu. Su realismo es tan intenso que los fieles sienten que son transportados mística y emocionalmente al Calvario.

Domingo de Ramos

El Domingo de Ramos, los pueblos representan la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén. Durante ese fin de semana, los teatros locales escenifican la Pasión.
Una de las representaciones más antiguas tiene lugar en la cripta de la Basílica de Santo Domingo en La Valeta.

En muchas parroquias se expone la mesa de la Última Cena, tradición que se remonta a la que los dominicos organizaban cada año en el Oratorio del Santísimo Sacramento en La Valeta. Los alimentos expuestos se donan después a los más necesitados.

 

La mesa de la Última Cena en el Oratorio Dominicano del Santísimo Sacramento en La Valeta. Cortesía de la Archicofradía del Santísimo Sacramento, Basílica de Nuestra Señora del Refugio Seguro y Santo Domingo, La Valeta, Malta. ©

Semana Santa

Los ritos de la Semana Santa en Malta son especialmente elaborados. El Jueves Santo, el Viernes Santo y el Domingo de Pascua se celebran con gran solemnidad y riqueza visual. Las casas decoran las ventanas con pequeñas imágenes religiosas y telas, creando altares domésticos. En los balcones se colocan cruces iluminadas, y las calles se llenan de banderas.

El Jueves Santo comienza con la Misa Crismal en la concatedral de San Juan Bautista, donde se bendicen los aceites sagrados. Se preparan los llamados “sepulcros floridos” y se celebra el tradicional lavatorio de los pies. Las iglesias se cubren con telas negras. Por la tarde tiene lugar la celebración de la Cena del Señor, en la que los sacerdotes – incluido el arzobispo – lavan los pies a doce personas en representación de los apóstoles. De esta tradición surge el típico “pan de los apóstoles”, un pan en forma de anillo con semillas y frutos secos.

Tras la ceremonia, las hostias consagradas se trasladan en procesión al sepulcro. Los fieles visitan siete iglesias, siguiendo la tradición de las siete visitas. Miles de personas participan en este recorrido durante la noche del Jueves Santo y la mañana del Viernes Santo. Los altares se decoran con flores blancas y con una planta llamada gulbiena, que crece en la oscuridad y simboliza la resurrección de Cristo.

El Viernes Santo, las calles se transforman en un gran escenario. Numerosas parroquias organizan impresionantes procesiones con imágenes de Cristo y de la Mater Dolorosa. La participación es masiva: en la procesión de Żebbuġ participan más de 800 personas, incluidos muchos niños.

Un pasado medieval

En la Edad Media, las devociones a la Pasión de Cristo se intensificaron. Los franciscanos fundaron en Rabat la primera archicofradía, dedicada a San José. Aunque la fecha exacta es incierta, algunos documentos la sitúan entre 1245 y 1345.

Desde 1591, la conmemoración de la Pasión se convirtió en un evento anual. La llegada de la Orden de San Juan reforzó aún más esta devoción, introduciendo reliquias vinculadas a la Pasión, como fragmentos de la cruz de Cristo o una espina de la corona.

 

Encendido del cetro pascual por el arzobispo de Malta, Charles Jude Scicluna. Cortesía de la Archidiócesis de Malta. Fotografía de Ian Noel Pace ©

El fuego pascual

El Sábado Santo es un día sobrio… hasta la noche. La Vigilia Pascual comienza hacia las ocho. Los fieles se reúnen frente a la iglesia en la oscuridad. Cuando se canta el Gloria, el templo se ilumina con velas encendidas a partir del cirio pascual. En el exterior se enciende un fuego del que se prende el cirio, símbolo de Cristo como luz del mundo. Las campanas repican y la comunidad celebra la Resurrección.

 

El Irxoxt de Bormla. Foto de VisitMalta ©

El Domingo de Pascua se vive con alegría desbordante. Las campanas no dejan de sonar y las procesiones recorren las calles a gran velocidad, con jóvenes portando la imagen de Cristo resucitado (l-Irxoxt). Desde los balcones, la gente lanza confeti. Los niños acompañan la procesión con la figolla, un dulce típico de almendra cubierto de azúcar, que tradicionalmente es bendecido por el sacerdote.

Sabores de Cuaresma y Pascua

La gastronomía es parte esencial de estas celebraciones. Durante la Cuaresma destacan platos como el kusksu (sopa de habas) o el qagħaq tal-Appostli.
Entre los dulces, el kwareżimal —a base de miel, especias y almendra— es muy popular, al igual que los karamelli de algarroba. También se consumen platos de pescado y verduras, así como pan con kunserva, aceitunas y atún.

Las empanadas llamadas qassatat y pastizzi son habituales. El Domingo de Pascua, la familia se reúne para comer, con el cordero como plato principal y la figolla como postre.

Más allá de las tradiciones religiosas, la fuerza de la Semana Santa en Malta reside en la participación de la gente: una mezcla de devoción y celebración. Durante estos días, los ritos conectan a la comunidad actual con generaciones que han vivido estas mismas experiencias a lo largo de los siglos.

 

Malta
Figolla – VisitMalta, Courtesy

Este contenido ha sido realizado en colaboración con VisitMalta. Más información en: VisitMalta

Entrada también disponible en: English Italiano

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