La noche cae sobre Buskett, el único bosque de Malta. Familias enteras extienden manteles bajo los árboles, grupos de amigos comparten platos de conejo guisado y, en algún rincón, resuenan las voces de los cantantes de għana, la música tradicional maltesa. No parece una celebración religiosa, pero sí lo es: es la Víspera de una muy grande. Al amanecer del 29 de junio, todo el país celebra la solemnidad de San Pedro y San Pablo.
Para quien visita Malta por primera vez, L-Imnarja resulta desconcertante. Es una fiesta religiosa, pero también una romería popular. Es una celebración nacional, pero al mismo tiempo profundamente local. Y es, probablemente, una de las tradiciones vivas más antiguas del archipiélago.
¿Qué es exactamente L-Imnarja? ¿Por qué dos apóstoles cristianos se celebran con una noche de convivencia en un bosque? ¿Y cómo puede participar hoy un visitante?
¿Por qué Malta celebra a San Pedro y San Pablo?
La respuesta comienza mucho antes de que existiera el Estado maltés, e incluso antes de la llegada de los Caballeros de Malta.
El naufragio que cambió la historia de la isla
Pocos episodios bíblicos están tan estrechamente ligados a la identidad de un país como el naufragio de san Pablo lo está a Malta. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles, el futuro santo viajaba como prisionero rumbo a Roma cuando una tormenta hizo encallar su embarcación en una isla identificada desde la Antigüedad con Malta.
El relato describe cómo los habitantes acogieron a los náufragos con una hospitalidad poco común. Pablo permaneció allí varios meses, predicó, realizó curaciones y dejó una huella que la tradición maltesa considera el origen del cristianismo en la isla.
Desde entonces, san Pablo se convirtió en una de las figuras más queridas de la historia maltesa. Su memoria está presente en iglesias, grutas, capillas, rutas de peregrinación y numerosas tradiciones populares. Aunque la solemnidad del 29 de junio está dedicada conjuntamente a san Pedro y san Pablo, para muchos malteses la figura de Pablo posee un significado especial porque forma parte de la propia historia fundacional de la nación.

Cómo los Caballeros de Malta transformaron la fiesta en una celebración nacional
La fiesta, sin embargo, adquirió su forma actual varios siglos después. Cuando la Orden de San Juan se estableció en Malta en 1530, los caballeros heredaron una tradición ya existente de devoción a los apóstoles, pero fueron ellos quienes la convirtieron en una de las grandes celebraciones públicas del archipiélago.
La Orden comprendió muy pronto la importancia de las festividades religiosas como elemento de cohesión social. Durante su gobierno, las celebraciones de San Pedro y San Pablo pasaron a formar parte del calendario oficial y comenzaron a combinar actos religiosos, ceremonias públicas y festividades populares.
Muchas de las costumbres que hoy identifican L-Imnarja tienen sus raíces precisamente en aquella época. La participación conjunta de autoridades civiles y religiosas, los anuncios públicos, las celebraciones comunitarias y parte de la simbología festiva fueron consolidándose bajo el gobierno de los caballeros. La fiesta dejó de ser únicamente una celebración litúrgica para convertirse en una expresión de la identidad colectiva maltesa.
El Bandu: una tradición heredada de la Malta de los caballeros
Uno de los ejemplos más visibles de ese legado es el Bandu. Se trata de una proclamación oficial que antiguamente anunciaba la llegada de la fiesta. En una época en la que no existían periódicos, radio ni otros medios de comunicación modernos, esta lectura pública servía para informar a la población sobre el inicio de las celebraciones.
Aunque hoy su función práctica ha desaparecido, la tradición continúa viva y constituye uno de los vínculos más visibles entre la L-Imnarja contemporánea y la Malta gobernada por la Orden de San Juan.
Conejos, privilegios y una curiosa herencia histórica
También la gastronomía conserva una huella de aquel periodo. El plato más emblemático de L-Imnarja es la fenkata, una comida basada en conejo guisado que ocupa un lugar central en las celebraciones. Según la tradición popular, durante el gobierno de los caballeros la caza estaba sometida a fuertes restricciones y reservada en gran medida a los privilegios de la élite.
La festividad de San Pedro y San Pablo habría sido uno de los momentos en que la población podía acceder más libremente a esta carne, convirtiendo el conejo en un símbolo asociado a la celebración. Sea cual sea el grado exacto de verdad histórica de esta explicación, lo cierto es que la asociación entre L-Imnarja y la fenkata sigue siendo hoy inseparable.
Qué se celebra realmente en L-Imnarja
Desde el punto de vista litúrgico, el 29 de junio es una de las grandes solemnidades del calendario católico. La Iglesia recuerda conjuntamente a san Pedro y san Pablo, considerados los dos pilares del cristianismo primitivo.
Pedro representa la continuidad apostólica y el liderazgo de la Iglesia naciente. Pablo encarna la expansión misionera del cristianismo más allá del mundo judío. Ambos fueron martirizados en Roma durante el siglo I y su memoria comenzó a celebrarse conjuntamente desde los primeros siglos del cristianismo.
Sin embargo, en Malta la fiesta posee una dimensión adicional. Junto al recuerdo universal de los dos apóstoles, los malteses celebran también una parte esencial de su propia historia. Para muchos habitantes del archipiélago, la solemnidad evoca al hombre que llegó a sus costas tras un naufragio y cuya memoria continúa viva casi dos mil años después.
La víspera: una noche en Buskett
La experiencia más singular de L-Imnarja comienza la tarde del 28 de junio. Miles de personas se dirigen a los jardines de Buskett, una extensa zona arbolada situada junto al Palacio de Verdala. En un país donde los espacios boscosos son escasos, este lugar posee un significado especial.
A medida que cae la tarde, las familias ocupan mesas, bancos y claros entre los árboles. Otros llegan con sillas plegables y cestas de comida. Poco a poco el bosque se transforma en un enorme espacio de convivencia al aire libre.
No hay un programa rígido que seguir. La esencia de la noche consiste precisamente en compartir tiempo con familiares y amigos mientras se espera la llegada del día festivo. Para el visitante, esta reunión ofrece una oportunidad excepcional para contemplar una tradición profundamente arraigada en la vida cotidiana maltesa.
El sonido de la tradición: el għana

Entre las manifestaciones culturales más características de la fiesta destaca el għana, la música popular tradicional de Malta. Se trata de un género musical transmitido oralmente durante generaciones. Sus intérpretes desarrollan complejos diálogos cantados, a menudo improvisados, acompañados por guitarras.
Durante L-Imnarja es habitual encontrar actuaciones espontáneas o programadas que permiten escuchar una de las expresiones más auténticas del patrimonio cultural maltés. Más que un simple espectáculo, el għana constituye una forma de memoria colectiva que conecta el presente con siglos de tradición popular.
La gran cena de L-Imnarja
Ninguna celebración estaría completa sin su gastronomía. La protagonista absoluta es la fenkata, una comida basada en distintas preparaciones de conejo que suele compartirse en grupo. Muchos restaurantes ofrecen menús especiales durante estas fechas, mientras que numerosas familias preparan sus propias recetas para consumirlas en Buskett o en reuniones privadas.
Para muchos malteses, la fiesta no estaría completa sin este plato, convertido con el paso de los siglos en uno de los símbolos más reconocibles de la identidad culinaria nacional.
Una feria que recuerda la Malta rural
La mañana del 29 de junio revela otra dimensión de la fiesta. Buskett se convierte en escenario de una gran feria agrícola donde se exhiben animales, productos del campo y tradiciones vinculadas al mundo rural. Aunque la Malta contemporánea es un país altamente urbanizado, esta parte de la celebración recuerda la importancia que la agricultura tuvo durante siglos en la economía y la vida cotidiana de las islas.
Exposiciones ganaderas, concursos, demostraciones artesanales y muestras de productos locales permiten descubrir una faceta menos conocida del archipiélago. Es una Malta distinta de la que suele aparecer en las postales turísticas.

Las celebraciones religiosas
Mientras tanto, parroquias e iglesias celebran el núcleo espiritual de la jornada. Las misas solemnes del 29 de junio reúnen a fieles de todo el país. En algunas localidades tienen lugar procesiones, actos de veneración y celebraciones especiales dedicadas a los dos apóstoles.
La dimensión religiosa continúa siendo esencial para comprender el significado profundo de la fiesta. Aunque la música, la gastronomía y las actividades populares atraen gran atención, todo gira en torno a una solemnidad que sigue ocupando un lugar destacado en la vida religiosa maltesa.
Cómo participar hoy en L-Imnarja
Para quien desee vivir la experiencia, la recomendación más sencilla es reservar dos momentos distintos. La tarde y noche del 28 de junio permiten descubrir el ambiente popular de Buskett, la convivencia familiar, la música tradicional y las cenas al aire libre. La mañana del 29 de junio ofrece una perspectiva diferente, centrada en la feria agrícola, las celebraciones religiosas y los actos institucionales.
Conviene recordar que L-Imnarja no es una celebración creada para turistas. Quien participa en ella se incorpora, aunque sea por unas horas, a una tradición que los malteses consideran parte de su propia historia.
En L-Imnarja conviven el recuerdo del naufragio de san Pablo, la herencia de los Caballeros de Malta, las tradiciones campesinas, la música popular, la gastronomía y la vida familiar contemporánea. Pocas celebraciones consiguen reunir tantas capas de historia en una sola jornada.
Por eso, quien pase una noche bajo los árboles de Buskett y despierte con el país celebrando a San Pedro y San Pablo probablemente habrá descubierto algo esencial sobre Malta: la extraordinaria capacidad de una pequeña isla para conservar vivas sus tradiciones sin convertirlas en una simple representación del pasado.

