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Peregrinación regenerativa: viajar para cuidar

La peregrinación regenerativa invita a los viajeros a reconsiderar su papel Shyntartanya - Shutterstock
La peregrinación regenerativa invita a los viajeros a reconsiderar su papel Shyntartanya - Shutterstock

Una nueva forma de entender el viaje está transformando la peregrinación en un acto de cuidado mutuo: para quienes caminan y para los lugares que atraviesan.

En el Kumano Kodo, la antigua ruta de peregrinación que atraviesa las montañas sagradas de Japón, los viajeros hoy hacen algo más que caminar. Participan en la limpieza de senderos, plantan árboles en zonas degradadas y apoyan a artesanos locales que mantienen vivas tradiciones centenarias.

No se trata simplemente de turismo sostenible. Es una forma de viajar que busca aportar más de lo que toma. Se conoce como viaje regenerativo y apunta hacia una nueva dirección del viaje espiritual, ya visible en distintos lugares del mundo.

Más allá de la sostenibilidad

El turismo sostenible se centra en evitar daños. El enfoque regenerativo va un paso más allá: intenta reparar aquello que ya ha sido dañado. La diferencia es significativa. No se trata solo de reducir el impacto, sino de contribuir a que el lugar esté en mejores condiciones tras la visita.

Según los Regenerative Travel Impact Awards 2024, los proyectos más innovadores no se limitan a reducir la huella ambiental, sino que implican a los viajeros en la restauración de ecosistemas y en el fortalecimiento de las comunidades locales.

Este enfoque se apoya en tres principios: restauración, reciprocidad y acción contextual. La restauración se refiere a la recuperación del entorno, la cultura y la comunidad. La reciprocidad implica una distribución equilibrada de beneficios entre visitantes y residentes. La acción contextual reconoce que cada destino requiere soluciones adaptadas a su historia y a sus necesidades actuales. No existe un modelo único.

El peregrino como agente activo

Un informe de Booking.com de 2024 indica que el 83 % de los viajeros a nivel global prefiere opciones más sostenibles, y que el 66 % desea dejar los destinos en mejor estado del que los encontró. Este interés por contribuir, más que simplemente consumir, está influyendo también en la idea de peregrinación. El peregrino deja de ser solo receptor de experiencias para convertirse en participante activo.

 

Camino de Santiago

 

En el Camino de Santiago, algunas iniciativas ya integran programas en los que los caminantes colaboran en la restauración de muros de piedra, la limpieza de ríos o el mantenimiento de tramos del camino. En Perú, ciertas rutas hacia Machu Picchu incorporan actividades de apoyo a comunidades quechuas y proyectos de conservación.

En Japón, Kumano Adventures —finalista en los premios de 2024— ha desarrollado un modelo que canaliza los ingresos del turismo hacia guías, artesanos y productores locales, contribuyendo a la protección tanto del camino como de las comunidades que lo sostienen.

Las Seychelles ofrecen un ejemplo a escala nacional. Más del 30 % de su territorio marino y el 40 % del terrestre están protegidos, y los visitantes pueden participar en proyectos de restauración de corales, seguimiento de tortugas y gestión de hábitats. En este contexto, el turismo no es ajeno a la conservación, sino que forma parte de ella.

Una doble dimensión de cuidado

Uno de los aspectos más destacados de la peregrinación regenerativa es su capacidad para generar beneficios tanto en el entorno como en la experiencia del viajero. Acciones como plantar un árbol o colaborar con una comunidad no se limitan a un impacto externo; también pueden influir en la percepción personal del viaje.

Este enfoque parte de una idea sencilla: las personas no son observadores ajenos al entorno, sino participantes en sistemas vivos. Desde esta perspectiva, viajar se convierte en una relación, no solo en un desplazamiento.

El proyecto SAGG en Uganda, finalista en los premios de 2025, ilustra este planteamiento. Los visitantes participan en agricultura ecológica, aprenden técnicas tradicionales y apoyan la formación de jóvenes locales. La iniciativa se presenta tanto como experiencia turística como espacio de aprendizaje y colaboración, donde el intercambio es bidireccional.

Destinos que impulsan el cambio

En el norte de España, Asturias está desarrollando propuestas que combinan peregrinación, conservación de la biodiversidad y cultura alimentaria local. En Islandia, destinos como Reikiavik integran energías geotérmicas y programas de reforestación orientados a la recuperación del suelo.

Sin embargo, este enfoque no requiere destinos lejanos. En Knepp Estate, en Inglaterra, terrenos agrícolas han sido transformados en un paisaje de rewilding donde los visitantes pueden observar el retorno de diversas especies. Se trata de una experiencia que, sin responder a una peregrinación tradicional, comparte algunos de sus rasgos: desplazamiento, observación y transformación.

En Chile, Tierra Atacama propone un modelo centrado en el respeto por el conocimiento indígena, el apoyo a las economías locales y la gestión a largo plazo del entorno. Aquí, el turismo regenerativo se plantea tanto en términos ambientales como culturales.

 

Pilgrim in Palas de Rei. The Camino de Santiago helps the development of rural communities.
Peregrino en Palas de Rei. El Camino de Santiago ayuda al desarrollo de las comunidades rurales

Cómo practicar una peregrinación regenerativa

Participar en programas específicos no es imprescindible. Los principios regenerativos pueden aplicarse a través de decisiones cotidianas: elegir alojamientos que reinviertan en la comunidad, consumir productos locales, apoyar la artesanía tradicional o respetar los límites de los espacios naturales.

También puede implicar recoger residuos durante el camino, evitar zonas saturadas en momentos de alta afluencia o dedicar más tiempo a un lugar en lugar de recorrer muchos rápidamente. Este enfoque prioriza la calidad de la experiencia frente a la cantidad.

Algunos análisis de tendencias recientes lo describen como “valor frente a volumen”: poner el acento en la profundidad del viaje. Este planteamiento no solo reduce la presión sobre el entorno, sino que favorece una relación más sostenida con los lugares y las personas.

Caminar como forma de relación

La peregrinación regenerativa propone una reconsideración del papel del viajero. No se trata únicamente de visitar un destino, sino de formar parte de él, aunque sea de manera temporal. Esto implica asumir cierta responsabilidad en la interacción con el entorno.

En este sentido, la idea de cuidado no se limita a una dimensión externa. Puede estar vinculada también a la experiencia personal del viaje. La atención al entorno y la reflexión sobre el propio recorrido se entrelazan.

Así, más que una ruptura con la tradición, la peregrinación regenerativa puede entenderse como una evolución de prácticas ya existentes: caminar como una forma de relación con el entorno, con los demás y con uno mismo.

 

When walking becomes care

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