Entre Bilbao y Barakaldo, donde el río Cadagua se abre paso hacia la ría del Nervión, se alza una de las construcciones más evocadoras del Camino del Norte: el Puente del Diablo de Castrejana, también conocido como Puente de las Brujas o Deabruzubi. Su silueta de piedra, elevada sobre el río, ha sido durante siglos un punto de paso para comerciantes, viajeros, peregrinos y ejércitos.
El puente fue escenario de acontecimientos históricos. En 1836, durante la Primera Guerra Carlista, se convirtió en un punto clave de combate cuando las tropas liberales de Baldomero Espartero intentaron romper el cerco de Bilbao. La posición elevada de los carlistas convirtió el paso en una auténtica trampa militar.
Sin embargo, lo que ha otorgado fama duradera al puente son sus leyendas. Como ocurre con numerosos «Puentes del Diablo» europeos, la tradición popular cuenta que una joven enamorada vendió su alma al diablo para que construyera un puente que le permitiera cruzar el Cadagua y reunirse con su amado. Cuando faltaba la última piedra para concluir la obra, la muchacha se arrepintió. El canto de un gallo anunció el amanecer antes de tiempo, el diablo perdió su apuesta y la joven conservó su alma. Otras versiones atribuyen la construcción a los mikolases, pequeños genios o diablillos de la mitología vasca que transportaban las piedras en cadena desde la cantera hasta el río.
Hoy el puente forma parte del Camino de Santiago del Norte o Ruta de la Costa, siendo uno de los pocos Puentes del Diablo de España cuya vinculación jacobea está claramente documentada. Para muchos peregrinos representa la entrada histórica a Bilbao y un lugar donde la historia, la leyenda y el paisaje industrial vasco se encuentran en un mismo escenario.
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BI-3742 Basurto-Zorroza, Bilbao - Web
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Puente

