Skip to content Skip to sidebar Skip to footer
Peregrinos en el Santuario de Oropa faber1893 - Shutterstock

Caminar hacia el cielo: El Cammino di Oropa

Caminar. No únicamente para desplazarse, sino para encontrarse con uno mismo, con la naturaleza y con la historia que atraviesa los pasos. En un mundo que va “a toda velocidad”, la experiencia de caminar durante varios días “despacio” ofrece un respiro, una pausa deliberada.

Es en ese espíritu que nace el Cammino di Oropa, menos conocido que otras rutas míticas, pero lleno de fuerza simbólica: una travesía que parte de la llanura piamontesa y culmina en lo alto de los Alpes, en uno de los santuarios marianos más importantes del norte de Italia.

Esta ruta reúne naturaleza, espiritualidad y patrimonio, y está abierta tanto a peregrinos como a senderistas y amantes de los caminos con alma.

Orígenes legendarios y devoción alpina

El Santuario de Oropa, situado a más de 1.200 metros de altitud en los Alpes bielleses, tiene raíces legendarias. La tradición lo vincula a San Eusebio de Vercelli, quien habría llevado allí una imagen de la Virgen María tallada por el evangelista Lucas. Aunque este origen es más simbólico que histórico, la estatua de la Virgen Negra —una talla gótica del siglo XIII— se convirtió en el corazón de una devoción que ha perdurado durante siglos.

En 1620, la imagen fue coronada como “Reina de Oropa”, dando impulso a la creación del Sacro Monte: un conjunto de 19 capillas que narran episodios de la vida de la Virgen con esculturas de terracota. Desde entonces, el santuario se convirtió en destino de peregrinaciones masivas, algunas de ellas espectaculares, como la procesión quinquenal nocturna desde Fontainemore (Valle de Aosta), que cruza las montañas a pie con antorchas.

El nacimiento de un camino

Aunque las peregrinaciones a Oropa existen desde hace siglos, fue en 2012 cuando se trazó por primera vez un camino señalizado y moderno. El proyecto fue impulsado por Alberto Conte, fundador de la Asociación Movimento Lento, una red pionera en promover el senderismo lento y consciente en Italia.

Movimento Lento diseñó el Cammino di Oropa como una ruta en etapas accesible, que combinara la experiencia espiritual con el descubrimiento del territorio. Con el tiempo, se añadieron señalización específica, credenciales, alojamientos colaboradores y un certificado de llegada: el “Testimonium”.

Hoy, este camino forma parte del mapa oficial de itinerarios culturales de Italia y es considerado uno de los mejores caminos de iniciación a la peregrinación a pie, especialmente indicado para quienes se inician por primera vez en las peregrinaciones a pie.

La ruta principal: de Santhià a Oropa en cuatro etapas

El Cammino di Oropa principal (llamado “de la Serra”) comienza en la localidad de Santhià, bien conectada por tren con Turín y Milán, y se extiende por unos 60‑65 km hasta el santuario, normalmente en 4 días.

Las etapas están pensadas para un esfuerzo progresivo:

  • Día 1: Santhià – Roppolo (16 km).

El camino cruza los arrozales de la llanura vercellese y sube hacia las primeras colinas, hasta llegar a Roppolo, con vistas al lago de Viverone.

  • Día 2: Roppolo – Sala Biellese (17 km).

Se atraviesa la morrena glaciar de Ivrea, se visita el Ricetto de Viverone y el Monasterio de Bose, y se pasa por antiguos pueblos medievales.

  • Día 3: Sala – Santuario di Graglia (16 km).

El paisaje se hace más montañoso. El bosque da paso a vistas alpinas. Se duerme en el antiguo hospicio del santuario.

  • Día 4: Graglia – Oropa (15 km).

Es la etapa más exigente, con 800 m de desnivel. Se pasa por Sordevolo, se asciende por senderos de montaña y se culmina con la entrada al santuario por el antiguo sendero D1.

La llegada a Oropa es un momento de fuerte carga emocional. Las imponentes estructuras del santuario aparecen tras el esfuerzo final como una recompensa visual, espiritual y física. Muchos peregrinos entran en silencio, conmovidos.

Rutas alternativas: más allá del camino clásico

Aunque la ruta principal desde Santhià es la más transitada y recomendada para quienes se inician en la peregrinación, el Cammino di Oropa cuenta con otras variantes que enriquecen la experiencia y ofrecen desafíos distintos según el perfil del caminante.

Una de las más largas y escénicas es el llamado Camino Canavesano, que comienza en Valperga, cerca de Ivrea. Esta variante recorre paisajes boscosos y zonas menos pobladas del Canavese, y suele requerir cinco jornadas de caminata. Es ideal para quienes desean alargar la peregrinación y explorar un entorno más salvaje y solitario, aunque exige una preparación física mayor.

Otra posibilidad es el Camino Oriental, que parte de la región de Valle Mosso, en el lado este de Biella. Este camino, más corto pero técnicamente exigente, cruza el área natural del Oasi Zegna, conocida por su biodiversidad y los espectaculares rododendros en flor durante la primavera. A lo largo del recorrido se encuentran ermitas, bosques densos y vistas panorámicas, por lo que está especialmente recomendada para excursionistas con experiencia en montaña.

Por último, existe el Camino Valdostano, probablemente la más simbólica y con mayor carga histórica. Esta variante sigue el sendero tradicional de la procesión nocturna que parte desde Fontainemore, en el Valle de Aosta, y cruza el Colle della Barma, a más de 2.400 metros de altitud, antes de descender hacia Oropa. Se trata de un trayecto corto en distancia, pero físicamente muy exigente, reservado para quienes están acostumbrados a caminar en alta montaña y desean vivir la peregrinación como un rito ancestral.

Cada una de estas rutas ofrece una perspectiva única del territorio y de la experiencia peregrina. Más allá del trazado, todas comparten el mismo destino: el Santuario de Oropa como punto de llegada y de transformación personal.

Un santuario con historia y alma

Sanctuary of Oropa

El complejo de Oropa no es solo una meta de fe: es también una joya arquitectónica y cultural. Alberga dos basílicas, claustros barrocos, el Sacro Monte, un museo de exvotos, jardines botánicos alpinos y hasta un cementerio monumental. La Virgen Negra se venera en una pequeña capilla sobre el altar de la Basílica Antica.

El entorno natural —una reserva protegida— completa la experiencia. Aquí, el silencio de los bosques, la altura del lugar y el recogimiento arquitectónico invitan a una pausa interior, más allá de credos o convicciones.

¿Cómo es peregrinar hoy?

Gracias al impulso de la Asociación Movimento Lento y la colaboración de varias entidades locales, hoy el Camino de Oropa está plenamente adaptado para recibir a caminantes de distintos perfiles. A lo largo de la ruta principal, el peregrino encontrará una señalización clara y específica, con flechas amarillas sobre fondo negro que indican la dirección hacia el santuario. Además, existe una credencial oficial que permite sellar el paso por diferentes puntos y, al llegar a Oropa, obtener el Testimonium, un certificado simbólico que reconoce la realización del camino.

El itinerario cuenta con una red consolidada de alojamientos colaboradores, donde los caminantes son recibidos con hospitalidad y, en muchos casos, tarifas especiales. Para quienes prefieren viajar con más apoyo logístico, existe un centro de reservas que facilita la organización de las pernoctas y ofrece servicios como el transporte de mochilas entre etapas. Incluso hay aplicaciones móviles que permiten seguir la ruta por GPS, descargar mapas y acceder a información actualizada sobre cada tramo.

El perfil del camino principal lo convierte en una opción ideal para quienes se inician en la peregrinación a pie. Se puede recorrer en tres o cuatro jornadas, con etapas de entre 15 y 17 kilómetros, y un desnivel acumulado que va aumentando progresivamente hasta alcanzar el tramo final de mayor exigencia. No requiere habilidades técnicas especiales, pero sí una preparación física básica y la disposición para caminar durante varias horas al día, en entornos naturales y rurales.

Las variantes más largas, como la Canavesana o la Valdostana, requieren mayor experiencia en montaña, ya que incluyen desniveles más pronunciados, tramos menos transitados y condiciones más variables. Sin embargo, para quienes buscan un reto mayor, estas rutas ofrecen una vivencia más intensa, tanto desde el punto de vista físico como emocional.

En cualquier caso, peregrinar hoy hacia Oropa es una experiencia accesible, bien organizada y rica en matices. Permite combinar el contacto con la naturaleza, el descubrimiento cultural y, para quien lo desee, una dimensión espiritual profunda. Es un camino que se adapta al ritmo de cada uno, y que sabe acoger tanto a quien busca un retiro personal como a quien simplemente quiere caminar despacio por lugares hermosos y llenos de historia.

Recomendaciones:

Mejor época: de mayo a octubre. Mayo y septiembre ofrecen temperaturas suaves y paisajes especialmente bellos.

Equipamiento esencial: calzado de trekking, ropa por capas, bastones, agua y protector solar.

Actitud recomendada: caminar despacio, respetar el entorno natural y patrimonial, y estar abierto a la sorpresa del camino.

El recorrido invita a parar en bares locales, sellar la credencial, compartir con otros caminantes, comprar productos artesanales o simplemente sentarse a observar el paisaje. Es un camino donde lo sencillo se vuelve valioso.

Un camino que se queda dentro

El Cammino di Oropa no busca grandes gestas físicas, sino pequeñas revelaciones cotidianas. Es un sendero donde caminar es también escuchar, mirar, agradecer. Gracias al impulso de la Asociación Movimento Lento, este camino se ha convertido en un ejemplo de cómo se puede revitalizar una tradición peregrina sin perder su esencia, haciéndola accesible, organizada y viva.

Para quienes se preguntan qué sentido puede tener hoy caminar hacia un santuario, Oropa responde con montañas, silencio, historia y hospitalidad. Lo vivido en estos pasos, queda. Y como rezan algunos carteles del camino:

«Il sole torna, il tempo no» —el sol vuelve, el tiempo no.

Camino de Oropa

 

Entrada también disponible en: English Italiano

Deje un comentario